
Ereván enfrenta altos niveles de contaminación atmosférica por polvo, según estudios científicos. Descubre qué medidas están tomando las autoridades y cómo esto impacta la salud pública.
Ereván, la capital de Armenia, enfrenta serios problemas de contaminación atmosférica, a pesar de los esfuerzos por controlarla. Mientras que la municipalidad sostiene que los niveles de contaminación por polvo están dentro de los límites aceptables, estudios recientes del Ecocentro de la Academia Nacional de Ciencias de Armenia presentan una realidad mucho más preocupante.
Según Sirarpi Haykazyan, jefa interina del departamento de protección ambiental de la municipalidad de Ereván, se han instalado 108 estaciones de monitoreo de calidad del aire en diversos puntos de la ciudad, especialmente en obras de construcción. Estos dispositivos permiten observar en tiempo real el contenido de partículas contaminantes como las PM 2.5, que son especialmente peligrosas para la salud. Según la municipalidad, las lecturas actuales indican que los niveles son normales, y no se reportan alertas significativas.
Sin embargo, no todos los desarrolladores han instalado los dispositivos de monitoreo, lo que plantea dudas sobre el cumplimiento general de las normativas. La municipalidad ha impuesto ciertas reglas obligatorias para las obras, como el uso de redes absorbentes de polvo y aspersores de agua para reducir la dispersión de partículas durante los movimientos de tierras. También se exige que los neumáticos de los vehículos de construcción sean lavados antes de salir del área de trabajo.

A pesar de los datos de la municipalidad, Gevorg Tepanosyan, jefe del Departamento de Geoquímica Ambiental de la Academia Nacional de Ciencias, advierte que los niveles de polvo en Ereván son alarmantemente altos. Este tipo de contaminación, que incluye partículas PM 2.5, representa una seria amenaza para la salud pública, ya que estas partículas pueden penetrar profundamente en los pulmones y el sistema circulatorio, causando enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Además del polvo generado por las construcciones, Ereván también enfrenta el desafío de las minas activas dentro de la ciudad. Aunque en 2022 operaban 22 minas, actualmente el número se ha reducido a 12, según informa la municipalidad. La jefa ambiental Haykazyan asegura que el número de minas se reducirá progresivamente para mitigar el impacto en la calidad del aire.
En cuanto a las áreas verdes, las normativas exigen que el 40% del área de cualquier nueva construcción esté destinada a espacios verdes, como una medida para contrarrestar los efectos de la contaminación.
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