
1700 años después, Nicea vuelve al centro del mundo cristiano ✝️. El Papa León XIV impulsa el diálogo y llama a la unidad. #Ecumenismo #Iglesias
Los ojos del mundo cristiano se posaron sobre Iznik, antigua Nicea, mientras el Papa León XIV llegó para la ceremonia del 1700° aniversario del Concilio de Nicea. Su presencia mostró la centralidad del ecumenismo en este momento histórico. “Nicena fue el único concilio donde todas las figuras autorizadas se reunieron bajo el emperador”, explicó Christian Stoll.
El concilio del año 325 definió bases de la fe que siguen vigentes. Los obispos fijaron la fecha común de la Pascua y aclararon la identidad de Jesucristo. Stoll recordó que “a Cristo se le podía llamar ‘Dios’, en el sentido usado para Dios Padre”. El texto del credo afirmó: “Dios verdadero del Dios verdadero, engendrado, increado, de la misma esencia que el Padre”.
El Papa llegó en helicóptero desde Estambul para la misa en Iznik. Su lema “In illo uno unum” reforzó su compromiso con la unidad cristiana. Stoll afirmó que el mensaje del pontífice apunta a una fe compartida en sociedades marcadas por la polarización. “Fue conmovedor ver a cristianos de distintas tradiciones expresar la misma fe”, comentó.

Arqueólogos aún buscan el lugar exacto del concilio. Algunas teorías sostienen que yace bajo el lago debido a temblores antiguos. Solo quedan ruinas parciales. Aun así, el aniversario generó gran participación. Conferencias y debates se multiplicaron durante el año. Las diócesis destacaron la centralidad de la fe en Jesús para la vida cotidiana.
El fallecido Papa Francisco había impulsado esta conmemoración durante años. La unidad cristiana fue una prioridad constante. Su sucesor continuó el proyecto y lo llevó al escenario donde surgió el credo de Nicea. En Iznik, León XIV se reunió con el Patriarca Bartolomé en varias ocasiones. El gesto mostró un compromiso ecuménico firme.
El cardenal Kurt Koch indicó que la ceremonia tiene “gran importancia ecuménica”. Sin embargo, el diálogo con la Iglesia Ortodoxa Rusa sigue paralizado. Kirill respaldó la guerra de Putin y cerró puertas a avances. Para Roma y Constantinopla, ese bloqueo sigue siendo la grieta visible del cristianismo actual.






