
El viceprimer ministro de Rusia, Alexéi Overchuk, declaró en el Foro Económico Oriental que el comercio bilateral con Armenia se ha “reducido significativamente” y que para fin de año podría caer “a la mitad de los niveles de 2024”. Según dijo, si el año pasado el volumen fue de 12,4 mil millones de dólares, en 2025 apenas llegaría a 6 mil millones.
Sin embargo, la estadística oficial matiza esas afirmaciones. Entre enero y julio de este año, el intercambio comercial entre ambos países sumó 3,9 mil millones de dólares, frente a los 9 mil millones registrados en el mismo período de 2024. El descenso es evidente, pero en comparación con años anteriores sigue estando por encima de los niveles históricos previos a 2023.

La proporción de Rusia en el comercio exterior armenio pasó del 44,4 % en los primeros siete meses de 2024 al 34,9 % en 2025. En paralelo, aumentó la participación de la Unión Europea, que subió del 6,3 % al 12,2 %. Entre los países europeos con mayor peso destacan Alemania e Italia.
El mayor cambio se da en la categoría de “otros países”, que ya representa el 50,5 % del total, frente al 48,1 % del año pasado. Dentro de este grupo se observan subidas notables: China alcanzó el 12,6 % (antes 8,3 %), Irán subió al 3,6 % (antes 2 %), Irak al 1,8 % (antes 0,5 %) y Georgia al 1,5 % (antes 0,9 %).
El comercio entre Armenia y Rusia había mostrado un fuerte repunte en 2024, impulsado en gran medida por la reexportación de productos, según reconocieron expertos del sector. En años previos, los números eran más modestos: 3,6 mil millones en 2023, 2 mil millones en 2022, 1,3 mil millones en 2021 y 1,1 mil millones en 2020 y 2019.
Esto significa que, aunque 2025 registra un retroceso frente al pico de 2024, las cifras siguen siendo más altas que en la etapa previa. Además, la diversificación del comercio exterior apunta a una menor dependencia estructural de Rusia y a una inserción creciente en mercados europeos y asiáticos.
La afirmación de Overchuk refleja el fuerte retroceso frente al boom de 2024, pero ignora la tendencia de fondo: el comercio armenio se ha diversificado y los números de 2025, en perspectiva histórica, no representan un colapso sino una estabilización tras un año excepcional.






