
El arzobispo Bagrat Galstanyan pide por televisión pública la renuncia del gobierno de Armenia de Nikol Pashinyan, denunciando que ellos trabajan para "Turquía y Azerbaiyán"
El arzobispo Bagrat Galstanyan, una figura clave en las recientes protestas en Armenia, apareció en la televisión pública para instar a los armenios a unirse en lo que llamó una “lucha sagrada” para destituir al actual gobierno del primer ministro Nikol Pashinian.
Esta es la última escalada de las manifestaciones que han sacudido al país desde el conflicto con Azerbaiyán por Nagorno-Karabaj.
El arzobispo Bagrat Galstanyan, líder del movimiento “Santa Lucha”, ha sido un crítico abierto de las políticas de Pashinyan, especialmente tras las concesiones territoriales hechas a Azerbaiyán. En su discurso, Galstanyan acusó al primer ministro de “mentir” y de “seguir las órdenes de Azerbaiyán y Turquía”. Además, criticó las negociaciones de paz entre Armenia y Azerbaiyán, llamándolas un “falso acuerdo” que pone en riesgo la soberanía del país.
“Seguiremos luchando hasta que usted se vaya”, afirmó Galstanyan dirigiéndose a Pashinian durante su intervención televisada.

Aunque la participación en la protesta del 2 de octubre en la Plaza de la República fue menor en comparación con las manifestaciones de mayo y junio, Galstanyan restó importancia a la cifra, asegurando que el movimiento “apenas está comenzando”. Según la “Asociación de Ciudadanos Conscientes”, solo 1.905 personas asistieron a la manifestación, una cifra que refleja la creciente fatiga en el movimiento de oposición, pero que Galstanyan intenta revivir con su estrategia mediática.
El arzobispo también lanzó una crítica directa a los empresarios armenios, acusándolos de “servir al régimen” por temor a perder su riqueza. Pidió una “consolidación amplia” de los grupos de oposición y apeló a la unidad para evitar lo que él describe como un “desastre inminente” para el país.
El tema de Nagorno-Karabaj ha sido una de las principales fuentes de descontento en Armenia. Las recientes concesiones territoriales hechas a Azerbaiyán, que retomó el control de Karabaj en septiembre de 2023, han generado profundas divisiones en la sociedad armenia. Muchos ven estas concesiones como una traición a la larga lucha del pueblo armenio por la independencia y la autodeterminación de esta región.
Bagrat Galstanyan ha sido particularmente vocal en este punto, afirmando que “Artsaj (Nagorno-Karabaj) y los territorios fronterizos han sido entregados” y que más concesiones podrían estar en camino. Esto ha llevado a que varios sectores de la oposición armenia, tanto políticos como civiles, respalden las manifestaciones lideradas por el arzobispo.
Aunque el movimiento de Galstanyan aún no ha logrado atraer las multitudes necesarias para desestabilizar al gobierno de Pashinyan, sigue siendo una amenaza real para la estabilidad política en Armenia. Los aliados de Pashinyan han minimizado la importancia de las protestas, confiando en que no tendrán éxito en derrocar al primer ministro. Sin embargo, el arzobispo y sus seguidores insisten en que “no tienen otra opción que la victoria”.
“La mentira y la falsedad se han convertido en la base de la política del actual gobierno”, dijo Galstanyan en su discurso televisado, apelando a la conciencia nacional.
Galstanyan también anunció una nueva manifestación para el próximo domingo 6 de octubre, señalando que esta será una etapa clave en lo que llama “la batalla por el futuro de Armenia”.
Un punto clave en las recientes manifestaciones fue la toma temporal de la televisión pública por parte de los manifestantes. Galstanyan exigió tiempo de emisión en vivo para transmitir su mensaje, argumentando que la emisora estatal es un “foco de propaganda y mentiras”. Tras tensas negociaciones con las autoridades, el arzobispo fue autorizado a dar un mensaje de 12 minutos en el que exhortó a los ciudadanos a “despertar” y luchar contra el gobierno.
Este hecho resalta el papel crucial de los medios de comunicación en la actual lucha política en Armenia, ya que ambos bandos buscan controlar la narrativa pública.






