
Concierto por la “Victoria” de 2020 en Tbilisi provoca rechazo armenio. La herida de Artsaj sigue. Georgia queda en el centro de dos memorias enfrentadas.
La celebración del Día de la Victoria sobre los armenios de Nagorno-Karabaj encendió tensiones en Tbilisi. El evento se realizó en el Teatro Estatal Shota Rustaveli y lo organizó la Embajada de Azerbaiyán en Georgia. Participaron funcionarios, diplomáticos y representantes de la comunidad azerbaiyana del país.
El embajador de Azerbaiyán en Georgia, Faig Guliyev, afirmó durante la ceremonia: “La unidad inquebrantable del pueblo azerbaiyano se convirtió en la base de esta Victoria. Nuestro pueblo se unió en torno a Ilham Aliyev, y esta fe nos trajo una Victoria histórica”.
Tras la parte oficial, el evento continuó con un concierto.

La organización Comunidad Armenia de Georgia calificó la realización del concierto como “inaceptable”. Señaló que miles de familias armenias todavía sufren las consecuencias del desplazamiento masivo tras la guerra de 2020.
“Expresamos nuestra indignación moral porque un evento de este tipo tiene lugar en un momento en que miles de familias armenias todavía sufren las consecuencias de la limpieza étnica. Llevar a cabo tales eventos contribuye a agravar los conflictos étnicos”, afirmó la organización en un comunicado público.
La comunidad armenia sostuvo que las autoridades culturales deben “considerar la posibilidad de impedir la celebración de tales eventos en instituciones estatales y expresar una posición coherente con el humanismo y la dignidad”.
El concierto se realizará en la gran sala del Teatro Académico Estatal Shota Rustaveli, espacio histórico fundado por Yesai Pitoyev y ampliado con el apoyo del filántropo Alexander Mantashev, figura clave de la identidad cultural armenia en Tbilisi.
La comunidad armenia señala que celebrar allí un concierto que reivindica la ofensiva militar sobre Artsaj agrava el dolor colectivo. Consideran que la presentación glorifica una campaña bélica que provocó la expulsión total de la población armenia de la región.
El evento se enmarca en el quinto aniversario de la victoria militar azerbaiyana. Para Bakú, el 8 de noviembre simboliza el fin de una larga disputa territorial. Para Ereván y la diáspora, representa la pérdida de Shushí y el desarraigo de una población milenaria.
La comunidad armenia asegura que la conmemoración no promueve convivencia. Sostiene que al contrario, reabre heridas y pone en tensión la frágil estabilidad étnica en Georgia.






