
Más de 40 diputados de Azerbaiyán solicitan la ruptura de acuerdos con EE.UU. y suspende proyectos de USAID en respuesta a la carta de congresistas estadounidenses que piden sanciones contra Bakú por supuestos crímenes de guerra.
Más de 40 diputados azerbaiyanos han solicitado formalmente al ministro de Asuntos Exteriores, Jeyhun Bayramov, que rompa los acuerdos con Estados Unidos y suspenda los proyectos de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) en el país. Esta petición surge en respuesta a la carta de congresistas estadounidenses dirigida al secretario de Estado Anthony Blinken, en la que se pedían sanciones contra Azerbaiyán debido a supuestos crímenes de guerra y la ocupación de territorios armenios.
En una movida que podría afectar gravemente las relaciones entre Bakú y Washington, los parlamentarios azerbaiyanos han criticado duramente la carta de los congresistas, la cual acusa a Azerbaiyán de no liberar prisioneros de guerra armenios y de violar los derechos humanos durante el conflicto reciente con Armenia. La solicitud de sanciones fue vista por los legisladores azerbaiyanos como un ataque directo a la soberanía e integridad territorial de Azerbaiyán, algo que, según ellos, está siendo ignorado por las potencias occidentales.

“La carta de los congresistas demuestra una clara falta de reconocimiento de nuestra soberanía y busca influir en la política interna de Azerbaiyán,” afirmaron los parlamentarios en su misiva a Bayramov. También acusaron a Estados Unidos y Francia de adoptar una postura proarmenia y de intentar avivar las tensiones en la región.
La solicitud de suspender los proyectos de USAID en Azerbaiyán podría tener un impacto significativo en diversas áreas del país. USAID ha desempeñado un papel crucial en proyectos de desarrollo económico, gobernabilidad democrática y asistencia técnica en Azerbaiyán. Con la posible suspensión de estos programas, el país podría perder apoyo clave en áreas como la educación, infraestructura y gobernabilidad.
Uno de los proyectos más destacados ha sido la modernización de la infraestructura rural y los programas enfocados en el empoderamiento de las mujeres. La interrupción de estas iniciativas afectaría a las comunidades más vulnerables, lo que podría crear un vacío en los esfuerzos de desarrollo a nivel local.
Los parlamentarios azerbaiyanos han calificado las acusaciones estadounidenses como infundadas, señalando que las denuncias de violaciones a los derechos humanos no son más que un intento de presionar a Bakú. “El Congreso de EE.UU. está utilizando la próxima conferencia COP29 para ejercer presión política sobre Azerbaiyán,” comentaron, haciendo referencia a la posibilidad de que el conflicto en la región del Cáucaso sea uno de los puntos clave durante el evento internacional.
Además, los diputados han criticado a la comunidad internacional por ignorar los derechos de los refugiados azerbaiyanos, mencionando que “casi 300.000 azerbaiyanos siguen privados de su derecho a regresar a su patria ancestral en Armenia”. Este tema ha sido uno de los ejes centrales del discurso de Azerbaiyán en foros internacionales, particularmente en la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas.

La solicitud de los parlamentarios azerbaiyanos refleja un endurecimiento de la postura de Bakú frente a Estados Unidos y sus aliados europeos. Ilham Aliyev, presidente de Azerbaiyán, ha sido firme en su defensa de los intereses territoriales de su país, calificando a Nagorno-Karabaj como parte de Azerbaiyán y a Armenia como el hogar histórico de azerbaiyanos desplazados.
“El gobierno de Azerbaiyán no cederá a presiones externas, y seguiremos defendiendo nuestra integridad territorial y derechos soberanos,” afirmó un portavoz del gobierno. Esta retórica refleja la creciente tensión en las relaciones diplomáticas entre Azerbaiyán y Occidente.
Como informara SoyArmenio, las relaciones entre Azerbaiyán y Estados Unidos parecen estar en un punto crítico. Mientras los parlamentarios azerbaiyanos exigen la ruptura de los acuerdos bilaterales, la comunidad internacional está atenta a cómo esta situación podría afectar la estabilidad en la región del Cáucaso. Con la suspensión de proyectos clave de desarrollo y la creciente presión diplomática, el futuro de las relaciones entre ambos países se torna incierto.
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