
Azerbaiyán rechaza la propuesta de Estados Unidos para una reunión tripartita con Armenia en Malta, citando parcialidad en la política de Washington. Analizamos las implicaciones del rechazo en el proceso de paz y las tensiones geopolíticas en el Cáucaso.
Azerbaiyán rechaza la reciente propuesta del secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, de mediar una reunión entre los ministros de Relaciones Exteriores de Armenia y Azerbaiyán en el marco de la sesión del Consejo Ministerial de la OSCE en Malta. Este rechazo subraya las crecientes tensiones en torno al proceso de paz entre ambos países y la disminución del papel de Estados Unidos en la mediación regional.
Según la agencia azerbaiyana APA, la parte azerbaiyana justificó su decisión afirmando que Estados Unidos “no está involucrado actualmente en el proceso de paz” entre Bakú y Ereván. Fuentes diplomáticas azerbaiyanas declararon que la administración de Joe Biden mantiene una política “injusta y parcial” hacia Azerbaiyán, lo que ha motivado su exclusión como mediador en las negociaciones.
Un diplomático citado por APA señaló:
“Con esta iniciativa, Blinken pretendía incluir nuevamente a Estados Unidos en el proceso de paz. Sin embargo, Azerbaiyán no considera apropiada su participación en la agenda actual”.
Mientras tanto, Armenia mostró disposición para participar en la reunión tripartita. Según la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Armenia, Ani Badalyan, las declaraciones previas indicaron que la reunión entre Ararat Mirzoyan, ministro de Exteriores de Armenia, y Jeyhun Bayramov, su homólogo azerbaiyano, no estaba formalmente planificada, aunque Ereván no descartó esta posibilidad si las condiciones fueran propicias.
Badalyan confirmó que Armenia sigue abierta a trabajar con diferentes mediadores internacionales para avanzar en el proceso de paz.

La mediación internacional en las negociaciones entre Armenia y Azerbaiyán ha estado dividida entre actores como Rusia, la Unión Europea y Estados Unidos. Sin embargo, el rechazo de Bakú a la iniciativa estadounidense pone de manifiesto los desafíos en la cooperación multilateral para alcanzar una solución duradera al conflicto.
El rechazo ocurre en un momento crítico tras la intensificación de las tensiones por la situación en Nagorno-Karabaj, región cuya población armenia sufrió una crisis humanitaria tras la ofensiva militar de Azerbaiyán en septiembre de 2023.
El rechazo de Azerbaiyán a la mediación estadounidense puede interpretarse como una señal de su preferencia por otros mediadores, como Rusia, que históricamente ha desempeñado un papel predominante en la región del Cáucaso. Además, refleja las tensiones entre Bakú y Washington, exacerbadas por críticas internacionales hacia Azerbaiyán en temas de derechos humanos y manejo del conflicto con Armenia.
Para Estados Unidos, este rechazo representa una barrera en sus esfuerzos por reafirmar su influencia en el Cáucaso, especialmente en un momento en que busca contrarrestar la creciente influencia de Rusia y Turquía en la región.






