
🇦🇲🇦🇿 Sin paz con Armenia, Azerbaiyán puede perder su independencia y volver al control de Moscú. Lavrov revive el fantasma soviético en su discurso.
“Todos vivimos en un pequeño planeta Tierra. Al estilo occidental, se construyó el “Muro de Berlín”: barreras condicionales entre ellos y nuestro vasto territorio euroasiático, que antes era la Unión Soviética y hoy es el territorio postsoviético. No queremos erigir ningún muro. Y si nuestros interlocutores están dispuestos a ello, sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo, entonces estamos dispuestos a dialogar con todos”, declaró el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, durante un discurso en el MGIMO.
La prensa internacional, según las explicaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, se centraron en la observación indirecta de Lavrov sobre el “Muro de Berlín”. Es sabido que el “Muro de Berlín” fue erigido por iniciativa de la Unión Soviética para cortar la comunicación entre la parte oriental de la ciudad, controlada por los soviéticos, y la parte occidental.
La caída del Muro de Berlín y la unificación de Alemania simbolizaron la derrota de los regímenes comunistas de la URSS y Europa del Este en la Guerra Fría. Hoy, el ministro de Asuntos Exteriores ruso culpa a Occidente de establecer líneas divisorias e insta a las partes a iniciar un diálogo basado en la igualdad y el respeto mutuo.

Sin embargo, la ‘clave’ de este fragmento del discurso de Lavrov no es la mención del ‘muro de Berlín’, sino que ‘la vasta área euroasiática era anteriormente la Unión Soviética, y hoy se presenta como un espacio postsoviético’.
En este sentido, el respeto mutuo y la igualdad de derechos de Occidente hacia Rusia, en el lenguaje de Lavrov, significa algo: reconocer la influencia de Rusia sobre todo el espacio postsoviético o, dicho de manera más sencilla, su derecho a restaurar la Unión Soviética.
En el mismo sentido, el ministro de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia expresó escepticismo sobre la implementación práctica de los documentos armenio-azerbaiyanos firmados en Washington. En esta situación, condicionar la firma del tratado de paz entre Armenia y Azerbaiyán a la constitución de Armenia significa suspender el proceso.
En Azerbaiyán debe quedar claro que establecer la paz y relaciones con Armenia ya es una oportunidad para su propia independencia y su libre desarrollo; y que el fracaso significará el retorno a la subordinación de Moscú.






