En Armenia crean la fundación científica y analítica Geghard para combatir la propaganda antiarmenia de los vecinos Azerbaiyán y Turquía

Azerbaiyán Occidental: la narrativa falsa de Bakú para impulsar reivindicaciones territoriales

SoyArmenioOpiniones10 months ago

En Armenia crean la fundación científica y analítica Geghard para combatir la propaganda antiarmenia de los vecinos Azerbaiyán y Turquía

Desmontamos la propaganda de “Azerbaiyán Occidental” con datos censales que desmienten el mito del retorno de refugiados azeríes y resaltan a los más de 300.000 desplazados armenios, así como la inacción gubernamental en reclamar indemnizaciones.

El concepto de “Azerbaiyán Occidental” es un eslogan propagandístico con el que Baku realiza reivindicaciones territoriales a Armenia. Expertos armenios alertan que esta idea no se basa en la historia real sino en fines expansionistas. Como explica Tatevik Hayrapetyan (periodista y analista de Azerbaiyán), el término equivale a “imponer un nombre falso (‘Azerbaiyán Occidental’) al territorio de la República de Armenia, un término sin base geográfica, política o histórica”. Incluso el presidente azerí Ilham Aliev llegó a declarar que “nunca ha existido una Armenia en este territorio — la Armenia actual es históricamente tierra azerbaiyana” .

Estas expresiones, acompañadas de intensa propaganda en medios y escuelas, confirman que la narrativa de Bakú sobre “Azerbaiyán Occidental” es una fabricación política que amenaza la integridad de Armenia. En palabras de un estudio académico, esta idea es “lejano a la veracidad histórica e implica directamente al territorio soberano de la República de Armenia, e incluso a su capital, Ereván” .

La narrativa de Bakú vs. la realidad histórica

Baku sostiene que muchos azerbaiyanos se marcharon voluntariamente de Armenia, y promueve el discurso del retorno de refugiados. Sin embargo, los hechos demográficos y testimonios arrojan dudas: según los censos soviéticos, en 1979 vivían 160.841 azeríes en Armenia, pero para 1989 apenas eran 84.860. Esta reducción refleja desplazamientos durante la agitación de los años 88-89. En contraste, en ese mismo lapso la población armenia en Azerbaiyán (excluyendo Nagorno Karabaj) cayó drásticamente de 352.410 a 245.000. Los expertos vinculan esta caída masiva al desplazamiento forzado: la investigación documenta que el declive armenio se debió a los pogromos de Sumgait, Bakú, Kirovabad y otras masacres étnicas. Por ejemplo, los ataques de Sumgait (febrero de 1988) y Baku (enero de 1990) fueron ampliamente denunciados internacionalmente como limpieza étnica contra armenios, con cientos de muertos y miles de refugiados resultantes.

Según la Enciclopedia y reportes históricos, la guerra de Nagorno-Karabaj (1988–1994) dejó 724.000 azerbaiyanos desplazados de Armenia (incluido Nagorno-Karabaj) y entre 300.000 y 500.000 armenios expulsados de Azerbaiyán. Estos datos muestran que, lejos de un “éxodo voluntario” armenio, millones fueron forzados por la violencia étnica. Tatevik Hayrapetyan subraya que el número de armenios expulsados fue sustancialmente mayor al de azeríes que dejaron Armenia de forma no traumática. En resumen, los expertos armenios califican la versión oficial de Baku como una “narrativa expansionista y falsa” que oculta la limpieza étnica contra armenios.

Azerbaiyán Occidental narrativa falsa
Armenia denuncia que el concepto de “Azerbaiyán Occidental” es propaganda para justificar nuevas reivindicaciones territoriales.

Críticas de expertos armenios y falta de respuesta oficial

Analistas armenios como Mariam Avagyan (coordinadora de la Asamblea de Refugiados de la RSS de Azerbaiyán) denuncian la manipulación histórica de Bakú y la inacción de Ereván. Avagyan critica que Azerbaiyán haya registrado ante la ONU 600.000 refugiados azeríes, mientras que «nuestros ineficaces gobiernos [armenios] no registraron ni un solo refugiado armenio» tras las masacres en Sumgait, Maragha, Bakú, Gandzak, Najicheván, etc.. Esto refleja que Armenia no institucionalizó el problema: no existe una ley nacional de refugiados ni un registro oficial de los desplazados armenios. Larisa Alaverdyan, primera Defensora del Pueblo de Armenia, ha señalado que la propaganda oficial de Baku “niega las atrocidades cometidas” y exige que Armenia preserve la memoria de las masacres contra su población. En lugar de eso, el enfoque estatal ha sido tibio. Activistas armenios apuntan que las autoridades han descuidado la internacionalización de las reclamaciones: no han exigido compensaciones formales por daños ni promovido protestas diplomáticas consistentes. El resultado es que la narrativa de Bakú gana espacios mediáticos mientras los refugiados armenios quedan desatendidos.

El censo de refugiados anunciado en Armenia

Recientemente el gobierno de Armenia propuso realizar un “censo de refugiados” para actualizar los datos de los desplazados. La medida fue presentada como un inventario administrativo, pero varios analistas la califican de insuficiente. El problema es estructural: tal censo omite a quienes ya recibieron ciudadanía armenia o emigraron, y no equivale a una política de reparación. Críticos advierten que sin una ley integral de refugiados ni fondos de compensación, la encuesta será un mero registro burocrático. En opinión de expertos, Armenia necesita transformar esta iniciativa en leyes efectivas de compensación y protección; de lo contrario, el censo servirá solo para maquillar la pasividad institucional frente a décadas de desplazamiento forzado.

Una artimaña nacionalista de Bakú

La retórica de “Azerbaiyán Occidental” es una artimaña nacionalista de Bakú que oculta su historia de agresión. Los datos demográficos y testimonios documentan que, entre 1988 y 1994, cientos de miles de armenios fueron expulsados violentamente de Azerbaiyán, mientras los azeríes abandonaron Armenia en menor número y bajo diferentes circunstancias.

Expertos locales (M. Avagyan, L. Alaverdyan, H. Hayrapetyan, entre otros) instan a desenmascarar esta narrativa falsa y a exigir justicia para los refugiados armenios. Subrayan la necesidad de que el Estado armenio impulse reclamos internacionales de compensación, redacte leyes de refugio y registre formalmente a los desplazados. En definitiva, contrarrestar el mito de “Azerbaiyán Occidental” requiere reivindicar la memoria de los crímenes pasados y proteger los derechos de los refugiados armenios olvidados.

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