
Azerbaiyán vuelve a alinearse con el sistema militar ruso en la CEI, mientras Armenia se ausenta y refuerza su giro estratégico. Aliyev incluso cita mapas del Imperio Ruso. El Cáucaso Sur entra en una nueva fase de tensión geopolítica. #Armenia #Azerbaiyán #Rusia #CEI #CáucasoSur
Astaná, 03 de noviembre de 2025 – La reunión del Consejo de Ministros de Defensa de la CEI en Astaná dejó una señal inquietante para el Cáucaso Sur. Mientras Armenia y Turkmenistán se ausentaron, el ministro de Defensa de Azerbaiyán, Zakir Hasanov, participó activamente en un formato que refleja la arquitectura de seguridad diseñada por Rusia para el espacio postsoviético.
Durante la sesión, el jefe de la oficina del secretario general de la CEI, Serguéi Burutin, afirmó que “el componente de fuerza gana peso” y aseguró que el mundo transita hacia una estructura multipolar donde Eurasia ocupa “un rol central”. Burutin también destacó el papel conjunto de la CEI, la OTSC y la Organización de Cooperación de Shanghái en la seguridad regional.
La presencia de Azerbaiyán en este formato adquiere un matiz político importante, especialmente después de que el presidente Ilham Aliyev acusara a la Rusia bolchevique de “ocupar y anexar” la primera república azerbaiyana en 1920.
Pese a ese discurso, Bakú participa en una arquitectura que preserva los intereses geopolíticos de Moscú. La apertura de una causa penal en Bakú contra el exjefe de gabinete presidencial Ramiz Mehdiyev, acompañada de declaraciones sobre la necesidad de “neutralizar la quinta columna rusa”, revela tensiones internas. Sin embargo, en la práctica, Azerbaiyán continúa alineado con los mecanismos de seguridad creados por Rusia.
El encuentro de Astaná confirma que Bakú desea mantener acceso a los planes militares regionales impulsados por Moscú. Esa dinámica fortalece una cooperación pragmática basada en tecnología militar, coordinación fronteriza y control del espacio aéreo.

En un reciente acto por el 80º aniversario de la Academia Nacional de Ciencias, Aliyev mencionó los antiguos mapas del Cáucaso elaborados por el Imperio Ruso. Ese gesto no parece accidental.
Bakú intenta leer señales del encuentro de Astaná y calibrar sus movimientos entre dos polos: Rusia y Estados Unidos. Según fuentes políticas, Aliyev no está satisfecho con la dinámica actual con la Casa Blanca. Las fricciones tras la cumbre de Washington y la presión estadounidense para avanzar en un acuerdo de paz más exigente habrían disminuido la comodidad de Bakú.
Ante esa incomodidad, Aliyev usa la “memoria cartográfica” rusa como herramienta táctica. El mensaje apunta a revelar que Bakú conserva opciones históricas, estratégicas y territoriales dentro del marco euroasiático.
La ausencia de Armenia en la reunión de ministros de Defensa subraya el giro estratégico de Ereván. El Gobierno armenio evita respaldar estructuras que fortalecen la influencia militar rusa en la región. Esa decisión coincide con la ampliación de la cooperación con la Unión Europea, con una redefinición de las prioridades de defensa y con el fortalecimiento de los vínculos con Estados Unidos.
La salida progresiva de Armenia del sistema de seguridad ruso contrasta con la participación activa de Azerbaiyán, creando un tablero asimétrico que Moscú busca equilibrar a su favor.
Azerbaiyán intenta ocupar todos los espacios disponibles: diálogo con Washington, alineamiento funcional con Moscú y apertura económica hacia China. Aliyev apuesta por un modelo de multivectorialidad controlada, donde cada movimiento responde a sus ambiciones regionales y a la consolidación de poder tras el control total de Nagorno Karabaj.
Mientras tanto, Armenia redefine su estructura de seguridad fuera de la órbita rusa y refuerza sus alianzas occidentales. Este desacoplamiento crea una tensión estructural que puede alterar los equilibrios de toda la región.
El gesto de Aliyev hacia los mapas del Imperio Ruso revela una verdad incómoda: el Cáucaso Sur atraviesa un momento de reconfiguración estratégica profunda, donde cada capital —Ereván, Bakú, Moscú y Washington— intenta fijar posiciones antes de la llegada de una nueva arquitectura regional.







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¡Mira, mira! Aliyev con los mapas del Imperio Ruso, como si Moscú no le hubiera dicho no vengas más con esas viejas historias. Un claro yo puedo ir a la fiesta de Rusia pero también hablo por mi cuenta para el mundo. Mientras tanto, Armenia se da la vuelta y se va a hablar con la abuela EU y el abuelo EE. UU. Jajaja, el Cáucaso Sur se convierte en el tablero de ajedrez donde cada uno mueve sus piezas según le da la gana. Y nosotros aquí, leyendo y preguntándonos si el próximo movimiento será un neutralizar la quinta columna o un acuerdo de paz más exigente. ¡Qué tensión!