
Azerbaiyán y Kazajistán quedaron en la mira tras un informe que los vincula al “genocidio en Gaza” por su masivo suministro de petróleo a Israel. La investigación expone rutas, volúmenes y el rol de potencias como EE.UU. en combustibles militares.
Un nuevo informe de Oil Change International acusó a Azerbaiyán y Kazajistán de contribuir al “genocidio en Gaza” por su papel clave en el suministro de petróleo a Israel. La denuncia se presentó en el marco de la COP30, lo que elevó el impacto político del documento.

La organización analizó 323 envíos de petroleros entre noviembre de 2023 y octubre de 2025. Detectó que el 70% del crudo importado por Israel durante ese periodo procedía de Azerbaiyán y Kazajistán. El estudio sostiene que “los países que suministraron combustible a Israel lo hicieron con pleno conocimiento de las atrocidades”.
El crudo azerbaiyano se transportó vía Turquía mediante el oleoducto Bakú–Tbilisi–Ceyhan, aunque los documentos asignaban a Türkiye el origen del petróleo. En el caso kazajo, el tránsito pasó por Rusia a través del oleoducto CPC, con salida por puertos del Mar Negro, pese a figurar en papeles como envíos rusos.
El informe señaló que 61 petroleros provenientes de Turquía y 55 procedentes de Rusia llegaron a Israel con petróleo azerbaiyano y kazajo. Del total, 55 de 56 envíos desde Rusia contenían crudo originado en Kazajistán.
Además, Rusia, Grecia y Estados Unidos lideraron el suministro de combustibles refinados. Washington fue el único proveedor de JP-8, combustible militar clave: nueve cargamentos desde Texas enviaron 360 mil toneladas destinadas a aviones israelíes.

La publicación del informe en plena COP30 elevó el costo reputacional para Bakú y Astaná, que buscan reforzar su imagen verde ante la comunidad internacional. La mención explícita al término “genocidio” generó críticas fuertes en ambos países, aunque ninguno emitió aún una respuesta oficial de alto nivel.






