
🛢️ SOCAR sale a buscar petróleo en Uzbekistán. 📉 La producción nacional de Azerbaiyán cayó un 26% desde 2019 y ya depende del crudo ruso para abastecerse. ¿Un gigante energético en declive? 👉
En medio de una caída sostenida en su producción y el agotamiento de sus yacimientos de petróleo, Azerbaiyán firmó mediante la empresa estatal SOCAR un acuerdo de producción compartida (PSA) con Uzbekistán y su compañía estatal Uzbekneftegaz, con el objetivo de explorar y explotar nuevos yacimientos en la región de Ustyurt, al noroeste del país centroasiático.
Según detalló el Ministerio uzbeko, el acuerdo contempla exploraciones sísmicas 3D en un área de al menos mil kilómetros cuadrados, seguidas de perforaciones exploratorias, en una primera fase que se extenderá por cinco años. Si se descubren hidrocarburos comercialmente viables, el contrato pasará a la etapa de desarrollo y producción, con SOCAR como empresa operadora del proyecto.
El movimiento refleja una estrategia más agresiva por parte de SOCAR para diversificar su cartera energética fuera de las fronteras azerbaiyanas, justo cuando su capacidad de producción doméstica enfrenta un declive estructural.
Según datos de S&P Global Ratings, la producción petrolera de Azerbaiyán cayó de 790.000 barriles diarios en 2019 a solo 580.000 en 2024, una disminución de más del 26% en cinco años. La agencia prevé una leve estabilización temporal gracias a incrementos marginales en ciertos campos, pero advierte que la tendencia general sigue siendo descendente: “A largo plazo, es probable que la producción continúe disminuyendo”, alertó el informe.
En paralelo, Azerbaiyán ha comenzado a importar petróleo ruso para compensar la escasez de materias primas destinadas a su consumo interno. Aunque Bakú mantiene sus compromisos de exportación mediante esta triangulación energética, la creciente dependencia del crudo extranjero plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de su modelo energético, especialmente en un contexto global donde la transición hacia energías renovables y la presión climática se intensifican.

El acuerdo con Uzbekistán se suma a otros intentos recientes de SOCAR por expandirse en regiones como Asia Central y Oriente Medio. Desde Bakú, el discurso oficial apunta a una “estrategia regional de cooperación energética”, pero en la práctica, responde a la necesidad urgente de mantener su peso como exportador energético y sostener los ingresos fiscales que el sector proporciona al Estado azerbaiyano.
La región del Caspio y Asia Central experimenta una reconfiguración de alianzas energéticas tras la guerra en Ucrania, las sanciones a Rusia y los reajustes en las rutas comerciales hacia Europa y Asia. En este escenario, Uzbekistán busca atraer inversión extranjera para modernizar su infraestructura energética, mientras que Azerbaiyán ve en estos acuerdos bilaterales una vía para asegurar reservas futuras sin comprometer aún más sus yacimientos agotados.
Aunque el acuerdo con Taskent es apenas una fase preliminar de exploración, su importancia estratégica es clara: SOCAR busca reubicarse como actor transnacional, ante el riesgo de quedar atrapado en la curva descendente de sus propios recursos naturales.






