
Azerbaiyán exige restricciones al ejército armenio, comparándolo con Irak tras la Guerra del Golfo. Estas demandas complican las negociaciones del tratado de paz entre ambos países.
Las tensiones entre Azerbaiyán y Armenia continúan escalando a medida que el asistente del presidente azerbaiyano, Hikmet Hajiyev, exigió que se impongan restricciones al ejército armenio. En declaraciones recientes, Hajiyev comparó la situación de Armenia con la de Irak tras la Guerra del Golfo, sugiriendo que el ejército armenio debería enfrentar limitaciones similares a las impuestas a las fuerzas armadas iraquíes en el pasado.
Hajiyev, quien es considerado uno de los principales portavoces del presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, justificó esta demanda al calificar a Armenia como un “país agresor”. Según sus declaraciones, después de la Segunda Guerra Mundial, muy pocos países han sido etiquetados como ocupantes y agresores, y uno de ellos es Armenia.
“El ejemplo de Irak y Kuwait demuestra que, tras un conflicto, pueden establecerse restricciones proporcionales al desarrollo militar del país agresor. Creemos que este enfoque debería aplicarse a las fuerzas armadas de Armenia,” afirmó Hajiyev.
Además, señaló que varios países occidentales, particularmente Francia, están brindando un apoyo significativo a Armenia en su militarización, lo que, según él, está aumentando las tensiones en el Cáucaso Meridional.

Estas declaraciones llegan en un momento delicado, cuando las negociaciones para un tratado de paz entre Bakú y Ereván parecen estar en punto muerto. El Ministro de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán, Jeyhun Bayramov, anunció que su gobierno presentará nuevas contrapropuestas a Armenia, después de que este último enviara su décima versión del tratado de paz. Bayramov subrayó que, aunque Armenia está dispuesta a firmar los 13 puntos acordados del tratado, Azerbaiyán considera que aún faltan varios puntos cruciales en la propuesta armenia.
“Nuestra sugerencia a la parte armenia es que aborden estas cuestiones con mayor seriedad. Presentaremos una opción que esté basada en el derecho internacional y que corresponda a nuestros intereses nacionales,” declaró Bayramov.
En respuesta a las crecientes presiones de Azerbaiyán, el Primer Ministro armenio, Nikol Pashinyan, reafirmó que su país tiene derecho a fortalecer su defensa. Pashinyan enfatizó que Armenia no tiene intenciones agresivas y que la existencia de un ejército fuerte es un derecho inalienable, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.
El gobierno armenio ha mantenido su posición de que cualquier tratado de paz debe ser equilibrado y justo, sin imposiciones unilaterales que comprometan la soberanía o la capacidad defensiva de la nación.
Las recientes demandas de Azerbaiyán para imponer restricciones al ejército armenio reflejan un endurecimiento de su postura en las negociaciones de paz. Este desarrollo plantea nuevas incertidumbres sobre el futuro del tratado de paz, que ha sido objeto de intensas negociaciones en los últimos meses.
Mientras Azerbaiyán busca presionar a Armenia para que acepte términos más restrictivos, Ereván sigue abogando por un acuerdo que respete su soberanía y garantice la paz en el Cáucaso Meridional. La comunidad internacional, especialmente los países mediadores, tendrán un papel crucial en moderar estas tensiones y facilitar un acuerdo viable para ambas partes.






