
Tensión creciente ⚠️ Medios de Azerbaiyán critican la presencia de investigadores rusos de origen armenio en el proceso contra Shykhlinski. El exlíder comunitario enfrenta cargos por asesinatos en los Urales y riesgo de cadena perpetua.
La acusación final contra Shahin Shykhlinski, exlíder de la diáspora azerbaiyana en los Urales, llegó hoy al tribunal y abrió una nueva disputa mediática entre Bakú y Moscú. La prensa oficialista de Azerbaiyán lanzó críticas luego de que surgiera el dato de que investigadores de origen armenio participaron en el caso. La agencia APA sostuvo que “el testimonio contra Shykhlinski fue tomado por A. S. Karapetyan, investigador jefe del Comité de Investigación de Rusia, un mayor de justicia de origen armenio”. APA también afirmó que “otro empleado del Ministerio del Interior de la Federación Rusa, K. K. Tutunyan, también de origen armenio, testificó el 1 de julio de 2025”.

La causa enviada a los tribunales presenta cargos graves. Los investigadores consideran a Shykhlinski como líder de un grupo étnico implicado en asesinatos ocurridos entre 2001 y 2011 en la región de Sverdlovsk. La prensa rusa, incluida Kommersant, informó que el acusado podría recibir cadena perpetua. En el expediente aparecen Shujayaddin Radzhabov, los hermanos Akif, Ayaz, Bakir, Kamal y Mazakhir Safarov, además de Shykhlinski y su hijo Mutvali. La investigación afirma que los crímenes surgieron por disputas internas por el control de negocios y la influencia en la diáspora azerbaiyana.
El giro dramático del proceso surgió cuando Mazakhir Safarov declaró ante las autoridades y expuso a sus compañeros. La agencia Kommersant añadieron que otros acusados rechazaron todas las acusaciones y calificaron el caso como manipulado.
La reacción en Bakú mostró un fuerte tono nacionalista. Varios medios denunciaron la presencia de funcionarios rusos de origen armenio en el proceso, lo que, según ellos, afecta la “imparcialidad” del expediente. Ninguno de estos medios aportó pruebas que respalden sus afirmaciones. El expediente continúa su curso y mantiene la atención pública en Rusia y Azerbaiyán debido al peso político y comunitario del acusado.






