
🚨 Ilham Aliyev pierde Najicheván: el Parlamento azerbaiyano restaura su autonomía y le otorga política exterior. Turquía intervino. ¿Armenia puede sacar ventaja?
En una decisión que tomó por sorpresa a observadores regionales, el Parlamento de Azerbaiyán aprobó el 8 de julio de 2025 —en tercera y definitiva lectura— la ley de enmiendas constitucionales sobre la República Autónoma de Najicheván, restaurando las competencias del Presidente del Supremo Mejlis de dicha autonomía, incluso en materia de relaciones exteriores.
El hecho marca un giro geopolítico y jurídico en el Cáucaso Sur: Ilham Aliyev pierde el control directo de Najicheván tras años de intentar desmantelar su autonomía, mientras Turquía refuerza su influencia sobre la estratégica república autónoma fronteriza con Irán, Armenia y Turquía.
Durante los últimos tres años, Bakú avanzó con fuerza para disolver de facto la autonomía de Najicheván, concentrando el poder en la figura del representante presidencial y vaciando de competencias al Parlamento local. Esta política —que violaba tanto la Constitución de Azerbaiyán como la de la propia república autónoma— tuvo su punto de inflexión esta semana, cuando el Milli Mejlis, el Parlamento nacional, aprobó una reforma que devuelve al presidente del Supremo Mejlis de Najicheván sus funciones constitucionales, incluido el poder de representar a la república en relaciones exteriores y con organizaciones internacionales.
El cambio no es simbólico. Significa que Najicheván, aunque formalmente parte de Azerbaiyán, recupera su capacidad de actuar con voz propia en política regional, especialmente ante sus vecinos directos: Armenia, Turquía e Irán.

Analistas internacionales sugieren que esta concesión fue exigida por Ankara, como condición para seguir apoyando la agenda de integración regional impulsada por Ilham Aliyev. Según fuentes diplomáticas, Erdogan habría invocado el Tratado de Moscú de 1921, firmado entre la Rusia soviética y la Turquía kemalista, que garantizaba un estatus especial para Najicheván, bajo protección turca. La enmienda votada en Bakú esta semana puede considerarse un reconocimiento tácito de ese marco histórico.
Uno de los efectos más visibles de esta restauración constitucional es que se desmorona la retórica oficial azerbaiyana sobre la “comunicación libre” entre su territorio principal y Najicheván. Desde 2020, el presidente Aliyev defendía la necesidad de un “corredor de Zangezur” extraterritorial, que permitiera el tránsito sin control armenio. Justificaba esta exigencia en nombre de la “unidad nacional” y del derecho de conexión directa.
Pero ahora, con un Najicheván jurídicamente autónomo, con poder para gestionar sus relaciones exteriores, esa justificación pierde validez incluso dentro del marco constitucional de Azerbaiyán. El propio Parlamento de Bakú, al restaurar el estatus de la república autónoma, anula de facto la narrativa del “corredor interno”. Lo que era presentado como una comunicación interna entre dos regiones del mismo Estado, ahora queda subordinado a la soberanía de Armenia y a los nuevos acuerdos internacionales, negociados entre múltiples actores, incluyendo a Estados Unidos, Israel y los Emiratos Árabes Unidos.
Aunque en apariencia el cambio se produce por decisión de Bakú, varios indicios sugieren que hubo una presión acumulada desde Najicheván, e incluso riesgo de ruptura. Cabe recordar que entre 1990 y 1993, la república autónoma funcionó como una entidad de facto independiente, hasta el regreso de Heydar Aliyev al poder en Bakú. Y en los últimos años, tras la caída de Vasif Talibov —el poderoso clan gobernante en Najicheván durante décadas— se desataron tensiones políticas, económicas y sociales, en medio de una creciente pérdida de confianza hacia el poder central.
Algunos analistas no descartan que la restauración del estatus constitucional sea una forma de evitar una secesión encubierta, o incluso una “declaración blanda de independencia”. En este contexto, el rol de Turquía habría sido decisivo para encauzar la situación sin ruptura formal.
Desde Ereván, el giro ha sido leído con atención. “La restauración de la autonomía de Najicheván anula la lógica del ‘corredor unificado’ de Aliyev. Ahora el tránsito con Najicheván requiere no solo el consentimiento de Armenia, sino también de Najicheván mismo, como sujeto autónomo”, explicó un funcionario armenio al diario Azg.
Además, la posibilidad de que Najicheván establezca relaciones bilaterales con sus vecinos —como Armenia— abre una vía directa para mecanismos de cooperación subestatal, sin depender de Bakú. En medio del actual proceso de negociación de paz, esto puede facilitar la apertura de corredores de tránsito más flexibles, bajo el principio de soberanía compartida, e incluso impulsar el comercio transfronterizo sin necesidad de imposiciones territoriales por parte de Bakú.
La aprobación de estas enmiendas marca un fracaso político personal para Ilham Aliyev, que durante años intentó borrar la autonomía jurídica de Najicheván. Pero también representa una nueva fase en la reorganización del Cáucaso Sur, donde la descentralización, las soberanías parciales y la cooperación transfronteriza comienzan a reemplazar las narrativas de control absoluto y hegemonía unilateral.
Najicheván vuelve al centro del tablero, no como simple apéndice, sino como actor regional con historia, aliados y voz propia. Armenia observa, Turquía supervisa, y Rusia —por ahora— queda mirando desde afuera.






