
La declaración de Azerbaiyán, de que reanudar ataques no significa abandonar negociaciones sobre Artsaj, manifiesta un alto grado de cinismo
Las últimas declaraciones del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, de que reanudar los ataques no significa abandonar el proceso de negociación y que Bakú oficialmente sigue viendo a los habitantes de Artsaj como sus ciudadanos, son una manifestación del más alto grado de cinismo, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Artsaj.
“Tales declaraciones demuestran que el liderazgo político-militar de Azerbaiyán vive en su propio mundo ficticio, divorciado de la realidad. Sin darse cuenta de la ilegalidad y la naturaleza ilusoria de sus reclamos contra Artsaj, las autoridades azerbaiyanas no podrán romper el círculo vicioso en el que se metieron con su propaganda antiarmenia, en sus intentos de reescribir la historia de la región y hacer una interpretación tendenciosa del derecho internacional”, dice el comunicado.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Artsaj señaló que, en primer lugar, los ciudadanos de Artsaj viven en un estado soberano e independiente desde 1991 y no tienen vínculos políticos ni legales con Azerbaiyán.
“Bakú también perdió, hace mucho tiempo, el derecho moral de llamar a la gente de Artsaj sus ciudadanos. Y después de la agresión armada de Azerbaiyán contra la República de Artsaj desatada desde el 27 de septiembre de 2020, durante la cual el ejército azerbaiyano disparó deliberadamente contra objetivos civiles y utilizó diversos tipos prohibidos de armas -incluidas municiones en racimo- contra la población civil, tales declaraciones de Bakú son palabras vacías completamente sin sentido”, enfatiza en el comunicado publicado por Sputnik.
En segundo lugar, como señaló la Cancillería, habiendo desatado otra guerra de agresión y nuevamente tratando de resolver el conflicto por la fuerza, Azerbaiyán canceló todos los esfuerzos de los mediadores internacionales, anulando sus logros en el proceso de solución pacífica.
“En las condiciones actuales, solo hay una salida: el reconocimiento internacional de la independencia de la República de Artsaj, que garantizará la paz y la estabilidad duraderas en la región, además de excluir los intentos de Azerbaiyán de desatar otra guerra y evitar que las autoridades de Bakú cometan nuevos crímenes de lesa humanidad“, concluyó el ministerio.






