
🔥 Crece la presión contra las antiguas autoridades de Artsaj. Activistas exigen explicaciones por millones y decisiones clave. La confianza está en juego. 🧩 #Artsaj #PolíticaArmenia
Las antiguas autoridades de Artsaj enfrentan nuevas exigencias públicas. Un grupo de activistas desplazados por la fuerza pidió una reunión abierta con formato de preguntas y respuestas. La solicitud apunta directo al expresidente Samvel Shahramanyan y a 22 diputados que lo eligieron.
La carta, dirigida al presidente interino de la Asamblea Nacional, Ashot Danielyan, exige transparencia. Los firmantes quieren explicaciones sobre la caída de Artsaj, el destino de fondos recaudados y el uso de programas estatales.
Los activistas plantearon preguntas directas. “¿Por qué perdimos Artsaj, dónde y con qué fines se recaudaron los fondos y quiénes se beneficiaron?”, reclamaron. Consideran que 120.000 desplazados merecen una respuesta pública.
El debate surge tras meses de silencio político. Medios como Zhoghovurd insinuaron que los organizadores apoyaron la llamada Revolución de 2018 en Armenia y respaldan al actual gobierno de Nikol Pashinyan. Esa narrativa generó más tensión.
Sin embargo, en 2018 miles salieron a las calles de Stepanakert. El propio Pashinyan visitó la ciudad tras asumir y recibió apoyo visible. La idea de que solo “unas pocas decenas” apoyaron el cambio político no coincide con los hechos.

La polémica también rodea al banco Artsakhbank. El exministro de Estado Nzhdeh Iskandaryan denunció que no logra reunirse con su director ejecutivo, Artak Beglaryan. Reveló que el 43 % de las acciones pertenecen al Fondo de Inversión de Artsaj, con un valor estimado en AMD20.000 millones.
Los desplazados preguntan por qué no se inició una demanda para usar esos recursos en apoyo a familias vulnerables. El silencio alimenta sospechas y debilita la confianza pública.
La percepción que crece en la diáspora interna es clara. Las antiguas autoridades y fuerzas políticas afines evitan debatir cuestiones concretas. Prefieren discursos generales y señalamientos cruzados.
El trasfondo expone una fractura más profunda entre liderazgo y sociedad. Tras la disolución de facto de Artsaj en 2023, la responsabilidad política quedó en el aire.
Ahora la pregunta no es solo qué ocurrió, sino quién asume costos y explica decisiones. La presión social aumenta y el silencio ya no resulta sostenible.






