
El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, ha responsabilizado directamente a determinados clérigos célibes por vulnerar su voto de celibato, calificándolo como un acto que “dilapida los cimientos de la Santa Iglesia Apostólica Armenia”. Mediante una publicación en su página oficial de Facebook, Pashinyan recordó a los fieles que cada sacerdote hace un pacto solemne al asumir el ministerio (…), firmado “ante el santo altar”.
En su mensaje, el primer ministro reprodujo literalmente las cláusulas del voto, que incluyen compromisos como mantener el celibato con santidad, permanecer en Etchmiadzin bajo reglas de obediencia y pobreza voluntaria y vivir una vida virtuosa y dedicada a la labor religiosa, científica y educativa.
Pashinyan señaló que su intervención no es un ataque a la institución en sí, sino una defensa de sus valores fundamentales. Insistió:
El primer ministro advierte que quienes rompen el compromiso monástico deben ser sancionados según los cánones eclesiásticos
“¿Estoy luchando contra la Iglesia o contra los que profanan sus santuarios? Por supuesto, me he pronunciado … por la Iglesia Apostólica Armenia y su fiel rebaño” .
Según el primer ministro, aquellos responsables de violar el voto de celibato deben ser apartados del altar, en consonancia con los cánones que rigen el sacramento sacerdotal.

La Iglesia respondió con vehemencia. El Catholicos Garegin II enfrentó acusaciones de haber rompido el celibato y tener un hijo. Pashinyan alegó:
“Si resulta que Karekin II ha violado su voto… entonces no puede ser el Catholicos de todos los armenios”.
El seno de la Iglesia sostuvo que tales afirmaciones constituyen una campaña anti-eclesiástica, diseñada para silenciar su voz y minar su influencia pública. En una reacción institucional, se convocó un “encuentro de emergencia” y se advirtió sobre peligros político-espirituales ligados a los sucesos .
Estos episodios se dan en un clima de tensiones entre el Gobierno y la Iglesia que se remontan a 2020, después de la guerra de Nagorno-Karabaj. Pashinyan acusó anteriormente al clero de “convertir iglesias en armarios” con escombros y cuestionó su rol político.
Asimismo, abogados cercanos al gobierno sugieren que estas acusaciones pueden formar parte de un esfuerzo por reducir el poder político de la Iglesia, vista por algunos como una amenaza real al liderazgo estatal .
El enfrentamiento entre Pashinyan y la jerarquía clerical se centra en la integridad moral y eclesiástica, pero adquiere una dimensión de seguridad nacional y de identidad espiritual. El interrogante sobre el celibato clérico ha encendido un debate de fondo sobre la separación entre Estado e Iglesia, la moral pública y los límites del activismo político y religioso en Armenia.






