
Menos alertas, más turismo. Armenia busca cambiar la percepción internacional tras el acuerdo de paz 🔥 EE.UU. y Europa tienen que retiren regiones fronterizas de la zona roja para reactivar el turismo.
Algunas regiones de Armenia continúan catalogadas como “zona roja” por varios países europeos y por Estados Unidos. Esa clasificación desaconseja a sus ciudadanos viajar a determinadas regiones fronterizas del país.
El Gobierno intenta revertir esa situación. Según informó Armenpress, Armenia trabaja con socios europeos y estadounidenses para retirar esas advertencias activas desde hace años.
La presidenta del Comité de Turismo del Ministerio de Economía, Lusine Gevorgyan, explicó en conferencia de prensa que el sector “es bastante sensible y los países en situación de guerra sufren desde el punto de vista turístico”.
Las alertas se activaron tras las operaciones militares y la tensión regional. Varios gobiernos incluyeron ciudades y zonas fronterizas armenias en la categoría de mayor riesgo.

Gevorgyan afirmó que, tras la firma inicial del acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán el 8 de agosto en Estados Unidos, “la situación y las percepciones han cambiado”. Agregó que “nos damos cuenta de que esta tendencia hacia nuestro país está pasando”.
El Ejecutivo apunta a redirigir flujos turísticos hacia regiones clave como Syunik, Vayots Dzor y especialmente la comunidad de Jermuk.
“Me alegro de que el departamento correspondiente esté trabajando con las embajadas para sacar algunas regiones de Armenia de la zona roja. Si logramos que esto suceda, el impacto positivo en el turismo será evidente”, sostuvo Gevorgyan.
El trabajo diplomático comenzó el año pasado, pero tras el 8 de agosto de 2025 el clima cambió. Las autoridades hablan de “grandes expectativas” ante posibles desarrollos positivos.
Salir de la “zona roja” no solo mejora la imagen internacional. También envía una señal de estabilidad a operadores turísticos, aerolíneas e inversores.
En un contexto regional aún frágil, el turismo funciona como termómetro político. Si las alertas se reducen, el flujo de visitantes podría reactivarse en zonas que dependen fuertemente del sector.
El desafío ahora es convertir la expectativa diplomática en decisiones oficiales de los gobiernos extranjeros.






