
Armenia busca triplicar su producción de energía solar para 2030, con el objetivo de que el 15% de su energía provenga de fuentes renovables. Descubre cómo la ciencia, la tecnología y el compromiso ambiental impulsan esta transición.
Armenia ha establecido ambiciosos objetivos en su estrategia energética para los próximos años, con la intención de triplicar su producción de energía solar para 2030. El país busca que al menos el 15% de su balance energético provenga de fuentes renovables, destacando la energía solar como uno de los pilares centrales de su estrategia.
Así lo afirmó el presidente del Parlamento, Alen Simonyan, durante la 149ª Asamblea de la Unión Interparlamentaria, donde enfatizó la importancia de la transición hacia energías limpias y su impacto en la reducción de emisiones y desarrollo sostenible.
Con aproximadamente 270 días de sol al año, Armenia tiene un potencial solar considerable que el gobierno planea aprovechar al máximo. Simonyan subrayó que la energía renovable es una de las principales prioridades del país, lo que no solo contribuirá a disminuir su dependencia de combustibles fósiles, sino también a reducir significativamente sus emisiones de gases de efecto invernadero. Estas acciones no solo responden a las necesidades energéticas de Armenia, sino que también alinean al país con las metas globales de descarbonización y lucha contra el cambio climático.
“El cambio a energías limpias reduce nuestra dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyendo al desarrollo sostenible”, declaró Simonyan, haciendo énfasis en el papel clave que juega la energía solar en la estrategia energética de Armenia.
Los datos del Comité Nacional de Estadísticas de Armenia reflejan el crecimiento exponencial de la producción de energía solar en el país. Entre enero y agosto de 2024, la producción de electricidad generada por plantas solares alcanzó los 706,4 millones de kWh, lo que representa un aumento del 31,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este incremento situó la energía solar en el 11,6% del total de la electricidad producida en Armenia durante ese tiempo, lo que resalta el compromiso del país en diversificar su matriz energética.
Este esfuerzo forma parte de una estrategia más amplia para garantizar que Armenia no solo cumpla con sus objetivos de energía renovable, sino que también se convierta en un ejemplo en la región en términos de gestión sostenible y reducción de emisiones de carbono.

El avance hacia una mayor producción de energía solar está acompañado por innovaciones en ciencia y tecnología, que, según Simonyan, son fundamentales para gestionar de manera eficiente los recursos naturales de Armenia. Estos avances no solo permitirán optimizar la producción energética, sino también aumentar la productividad agrícola y mejorar la resiliencia frente a desastres naturales causados por el cambio climático.
“Los avances en estas áreas ofrecen soluciones a nuestros problemas, ya sea aumentando la productividad agrícola o mejorando la lucha contra los desastres naturales”, añadió el presidente del Parlamento.
Armenia se ha comprometido a reducir su huella de carbono y fomentar una mayor responsabilidad ambiental entre sus ciudadanos. La transición hacia fuentes de energía renovable, como la solar, es un paso crucial para cumplir con sus compromisos climáticos y asegurar un futuro energético más limpio y sostenible.
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