
Armenia reafirma su voluntad política para firmar un tratado de paz con Azerbaiyán en corto plazo, mientras las tensiones en torno a Nagorno-Karabaj complican las negociaciones.
El gobierno de Armenia, a través de su Ministro de Asuntos Exteriores, Ararat Mirzoyan, ha expresado su disposición a firmar un tratado de paz con Azerbaiyán en el corto plazo. Durante una reunión con su homólogo italiano Antonio Tajani en Nueva York, Mirzoyan subrayó que la postura de Armenia es clara y cuenta con voluntad política para concretar el acuerdo, lo que refuerza su compromiso con la estabilidad regional.
Este anuncio llega un día después de que el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, acusara a Armenia de intentar retrasar las negociaciones, eliminando tres de los dieciséis puntos propuestos en el borrador del acuerdo. Aliyev calificó la maniobra como “primitiva”, mientras que desde Ereván defendieron su postura, destacando que las últimas propuestas presentadas por Armenia buscaban avanzar hacia la paz.
Mirzoyan destacó que Armenia basa su enfoque en el respeto incondicional de la integridad territorial, la inviolabilidad de las fronteras y el impulso de iniciativas de interconexión económica como medio para garantizar la estabilidad en el Cáucaso. Este enfoque apunta a la creación de lazos económicos entre ambos países, algo que no había sido mencionado explícitamente hasta ahora en el discurso oficial armenio.
El proceso de paz, sin embargo, ha sido complicado. En una conferencia de prensa el pasado 31 de agosto, el Primer Ministro armenio Nikol Pashinyan sugirió avanzar firmando los artículos del tratado ya acordados, dejando los puntos en disputa para ser debatidos más adelante. En ese momento, se informó que se habían consensuado 13 de los 16 puntos del acuerdo, pero Azerbaiyán rechazó firmar un tratado “incompleto”, dificultando el avance en las conversaciones.

El proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán ha estado marcado por múltiples tensiones, especialmente en torno a la región de Nagorno-Karabaj, que ha sido foco de conflicto durante décadas. Las declaraciones de ambos gobiernos muestran que, si bien existe un interés por alcanzar un acuerdo, las discrepancias sobre algunos puntos críticos aún dificultan la firma del tratado definitivo.
La comunidad internacional, incluida Italia, ha seguido de cerca las conversaciones, buscando promover una solución pacífica y sostenible entre ambos países. La voluntad de Armenia de avanzar en la firma del acuerdo refleja un esfuerzo por encontrar soluciones diplomáticas que aseguren la paz a largo plazo en la región.






