
Con laboratorios en escuelas, apoyo de la diáspora y miles de startups, Armenia avanza firme para convertirse en el Silicon Valley del Cáucaso. Descubre cómo lo está logrando.
En un aula de Ereván, niños de tan solo nueve años programan dispositivos inteligentes. Slavik, por ejemplo, controla luces LED con un lenguaje de codificación que aprendió él mismo. Eric y Narek desarrollaron una app para invernaderos, y Arakel construyó un tendedero inteligente para ayudar a su madre.
Todos son alumnos del programa Armath, una iniciativa educativa lanzada en 2014 por la Unión de Empresas de Tecnología Avanzada (UATE), que ya ha instalado 650 laboratorios tecnológicos en escuelas públicas de toda Armenia. Su objetivo es formar a 5.000 futuros ingenieros por año, empezando desde la educación básica.
“El programa Armath es la asociación público-privada más exitosa del país”, asegura Sarkis Karapetyan, director ejecutivo de la UATE. Con apoyo gubernamental —2 millones de dólares anuales en salarios para docentes—, la red ya cuenta con más de 17.000 estudiantes activos y 600 educadores en todo el país.
Aunque Armenia carece de recursos naturales y tiene fronteras cerradas, hereda una sólida tradición en matemáticas y computación desde la era soviética. En 1960, el Instituto de Máquinas Matemáticas de Ereván fabricó dos de las primeras computadoras de la región.
Hoy, el país de 2,7 millones de habitantes está decidido a convertir ese legado en un ecosistema moderno de innovación y emprendimiento. Según datos del gobierno, más de 4.000 empresas tecnológicas operan actualmente en el país.
Uno de los mayores ejemplos de éxito es Picsart, una empresa fundada en Armenia en 2011 que ofrece edición de fotos y vídeos con inteligencia artificial. Con oficinas en Ereván y Miami, hoy está valorada en 1.500 millones de dólares.
Otras startups destacadas incluyen Krisp, especializada en cancelación de ruido, y Service Titan, que cotiza en la bolsa de Nueva York y está valorada en más de 10 mil millones de dólares.

Según estimaciones, el 75% de los armenios vive fuera del país, con 1,6 millones solo en EE.UU., la mayoría en California. Esta diáspora tecnológica está conectando Armenia con Silicon Valley a través de iniciativas como SmartGate.
“Puedes estar seguro de encontrar al menos uno o dos armenios en la junta directiva de cualquier empresa del Fortune 500”, afirma Samvel Khachikyan, inversor y director de una startup que asesora a emprendedores armenios en EE.UU. y Armenia.
El dinamismo también es local. Irina Ghazaryan, creadora de la app Dr Yan, está revolucionando el acceso a la atención médica en Armenia con un modelo de suscripción digital. “Aumentamos nuestros ingresos mensuales un 25%”, destaca Ghazaryan, quien planea expandirse a mercados como Uzbekistán.
La invasión rusa de Ucrania en 2022 provocó la llegada de miles de expertos en TI rusos a Armenia. Firmas como Nvidia reubicaron sus oficinas desde Rusia, y profesionales como Vasily, consultor ruso, afirman que Armenia fue el país más acogedor en la región.
Como informara SoyArmenio.com, actualmente, entre 5.000 y 8.000 especialistas rusos trabajan en Armenia, fortaleciendo áreas clave como la ciberseguridad, el procesamiento de datos y la tecnología financiera.
Si bien el ecosistema crece con rapidez, los expertos advierten que el gobierno debe crear incentivos fiscales sostenibles. “Si se quiere que estas empresas permanezcan, hay que reducir la carga fiscal”, subraya Vasily.






