
Las relaciones entre Armenia y Rusia podrían estar entrando en una nueva fase de acercamiento tras una relación fracturada. Descubre los factores clave que han impulsado este cambio y su impacto en la región.
Las relaciones entre Armenia y Rusia, que en los últimos años se habían convertido en una relación fracturada, parecen estar entrando en una nueva fase de acercamiento. En las últimas semanas, el diálogo de alto nivel entre ambos países se ha intensificado, generando expectativas sobre una posible restauración de los vínculos bilaterales.
El ministro de Asuntos Exteriores de Armenia, Ararat Mirzoyan, mantuvo recientemente una conversación telefónica con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, en la que abordaron temas clave de la relación bilateral. A esto se suma la confirmación del Kremlin sobre la disposición de Rusia a fortalecer los lazos con Armenia. El portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov, señaló que Rusia “está más que satisfecha” con la voluntad de Armenia de mejorar las relaciones bilaterales y aseguró que su país está dispuesto a desarrollarlas “de todas las formas posibles”.
Otro gesto simbólico importante fue la llamada telefónica entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, tras la firma del acuerdo sobre el texto del tratado de paz entre Armenia y Azerbaiyán el pasado 13 de marzo. Durante la conversación, Pashinyan aceptó la invitación de Putin para asistir a las celebraciones del 80º aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial, programadas para el 9 de mayo en Moscú.
El deterioro de los lazos entre ambos países comenzó a evidenciarse tras la falta de apoyo de Rusia y de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) durante los ataques de Azerbaiyán a Armenia en 2021 y 2022. Armenia también criticó la “inacción” de las fuerzas de paz rusas en Nagorno-Karabaj, especialmente durante el bloqueo de la región y la ofensiva relámpago de Azerbaiyán en septiembre de 2023.
Estos hechos llevaron al gobierno armenio a buscar alternativas a su dependencia de Rusia, fortaleciendo lazos con Occidente y la Unión Europea. Sin embargo, el nuevo panorama geopolítico y la inestabilidad regional parecen estar impulsando a Armenia a reconsiderar su posición y adoptar una estrategia diplomática más equilibrada.

Sona Ghazaryan, diputada del partido gobernante Contrato Civil, afirmó que las relaciones con Rusia han cambiado en “lógica y contenido”, evolucionando hacia un diálogo “más honesto y abierto”. Según Ghazaryan, Armenia busca “desarrollar la interconexión con varios estados” y evitar caer “de un extremo al otro” en su política exterior.
Los analistas políticos también han advertido sobre una posible moderación de la política prooccidental de Armenia en favor de relaciones más equilibradas con países como Rusia, especialmente tras la reciente victoria del partido gobernante Sueño Georgiano en las elecciones de Georgia, lo que ha dejado a Armenia como el único estado del Cáucaso que busca activamente la integración con la Unión Europea.






