
Armenia envía a Azerbaiyán propuestas actualizadas sobre un tratado de paz, en un intento de finalizar un acuerdo tras la guerra de Nagorno-Karabaj. Ereván aguarda una respuesta de Bakú mientras se discuten los puntos pendientes.
Armenia ha enviado a Azerbaiyán una serie de propuestas revisadas para alcanzar un tratado de paz definitivo, según confirmó el viceministro de Asuntos Exteriores, Paruyr Hovannisyan, el 5 de noviembre. Las autoridades armenias han mantenido discreción sobre los detalles y la fecha exacta en que fueron presentadas estas propuestas, en línea con las gestiones de ambos gobiernos para evitar entorpecer el diálogo.
En recientes declaraciones ante el Parlamento armenio, el ministro de Asuntos Exteriores, Ararat Mirzoyan, indicó que ambas partes continúan negociando “una o dos formulaciones” en el proyecto de tratado. Este proceso forma parte de las conversaciones de paz reanudadas tras el conflicto de 2020 en Nagorno-Karabaj y la posterior toma de control de la región por Azerbaiyán en 2023, lo que ha dejado como saldo la huida de más de 100.000 personas de etnia armenia hacia Armenia.
El 31 de octubre, Mirzoyan expresó optimismo sobre la posibilidad de resolver las diferencias restantes en un futuro cercano. Sin embargo, el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, sugirió un enfoque alternativo: firmar un acuerdo de paz basado en el 80% del borrador que ya ha sido acordado y dejar los puntos más complejos para una discusión posterior. Bakú rechazó esta propuesta, prefiriendo resolver todos los temas pendientes antes de la firma.

Los ánimos sobre una posible resolución crecieron tras la reciente reunión entre Pashinyan y el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, en Kazán, en el contexto de la cumbre BRICS en octubre. Durante esta reunión, los mandatarios abordaron no solo temas relacionados con el tratado de paz, sino también propuestas sobre desbloqueo regional y restauración del transporte de mercancías. Aunque no se han revelado detalles completos, un aliado de Pashinyan describió las conversaciones como fructíferas, y el legislador Hovik Aghazarian confirmó la inclusión de temas de cooperación en infraestructura.
Los socios internacionales de ambas naciones, incluido Estados Unidos, han instado a Armenia y Azerbaiyán a aprovechar la oportunidad para firmar el tratado de paz. La comunidad internacional sigue de cerca las negociaciones, alentando a ambos países a resolver sus diferencias y consolidar una paz duradera en el sur del Cáucaso.
La disposición de Armenia para llegar a un acuerdo subraya su interés en establecer una estabilidad regional tras años de conflicto. Los esfuerzos conjuntos hacia el desbloqueo de rutas de transporte y la reconstrucción de infraestructuras en el Cáucaso podrían suponer un cambio significativo para la economía de ambos países. Sin embargo, el camino hacia una paz sostenible sigue enfrentando retos importantes mientras se abordan los puntos finales en el tratado.
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