
Armenia ha registrado un ascenso significativo en el Índice Global de Innovación (GII) 2024, ocupando el puesto 63 entre 133 países evaluados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), un organismo de las Naciones Unidas.
Armenia ha registrado un ascenso significativo en el Índice Global de Innovación (GII) 2024, ocupando el puesto 63 entre 133 países evaluados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), un organismo de las Naciones Unidas. Este progreso refleja los esfuerzos del país para mejorar su ecosistema de innovación y tecnología, subiendo nueve posiciones respecto al informe de 2023.
El desempeño de Armenia lo sitúa por delante de países vecinos como Azerbaiyán, que ocupa el puesto 95, pero todavía se encuentra por detrás de otros países de la región como Georgia (57), Irán (59), Rusia (51) y Turquía (37). Esto indica que, aunque Armenia está avanzando, aún tiene espacio para mejorar en comparación con sus vecinos más cercanos.
Entre los países que lideran el GII 2024, Suiza se mantiene en el primer lugar por segundo año consecutivo, seguida de Suecia, Estados Unidos, Reino Unido y Singapur. En el extremo opuesto, países como Angola ocupan los últimos puestos de la clasificación, y otros como Burkina Faso, Etiopía, Malí y Níger quedaron fuera del índice.

El Índice Global de Innovación evalúa a los países en función de su capacidad para fomentar la innovación a través de diversos indicadores, entre los que se incluyen infraestructura, instituciones, capital humano, investigación, sofisticación empresarial y resultados tecnológicos y creativos.
El notable avance de Armenia se puede atribuir a varios factores clave:
A pesar del progreso, Armenia aún enfrenta retos significativos para consolidar su posición como un líder regional en innovación. Países como Georgia e Irán mantienen posiciones más altas en el ranking, lo que indica que Armenia necesita seguir fortaleciendo sus capacidades tecnológicas e infraestructurales para ser más competitivo a nivel global.
Por otro lado, la proximidad de Armenia a conflictos políticos y económicos en la región podría ralentizar su capacidad de atraer mayores inversiones internacionales y mejorar aún más su entorno para la investigación y el desarrollo.
Fuentes:






