
🚨 Escándalo en Armenia: revelan pasado en la KGB del arzobispo Ezras, hermano de Karekin II. Crece la tensión entre gobierno y Iglesia.
El conflicto entre el gobierno de Armenia y la Iglesia Apostólica Armenia sumó un nuevo capítulo explosivo. El Servicio de Seguridad Nacional (NSS) confirmó que el arzobispo Ezras Nersisyan fue agente de la KGB durante la era soviética.
La revelación llega en medio de una creciente tensión política y religiosa que ya impacta en la agenda interna del país.
El director del NSS, Andranik Simonyan, lo afirmó sin rodeos ante la prensa.
“El hermano de Ktrich Nersisyan era un agente de la KGB en la Unión Soviética”, declaró.
Según los datos oficiales, el arzobispo habría cooperado con el servicio de inteligencia entre 1986 y 1988. Además, el NSS sostiene que mantiene contactos actuales con representantes de servicios extranjeros.
Esa última afirmación eleva el caso a un nivel de seguridad nacional.
El caso golpea directamente al líder de la Iglesia, Karekin II, cuyo nombre civil es Ktrich Nersisyan, ya que es el hermano de Ezras Nersisyan.
Esto se suma al conflicto entre el primer ministro Nikol Pashinyan y la cúpula eclesiástica que lleva meses escalando.
Pashinyan ya había acusado a sectores del clero de estar “dirigidos desde el exterior” y cuestionó públicamente la conducta de altos religiosos.
Incluso propuso reformas estructurales dentro de la Iglesia, con el argumento de “renovación y transparencia”.
Desde la Iglesia, la reacción fue inmediata. El Consejo Supremo calificó las declaraciones del gobierno como una “vergonzosa campaña anti-iglesia”. Advirtió además que estos ataques pueden tener “consecuencias destructivas” para la cohesión nacional.
El choque ya no es solo político. También atraviesa lo simbólico y lo espiritual.

El propio Ezras Nersisyan alimentó la controversia con declaraciones recientes desde Rusia.
“Siempre hemos rezado por Rusia y hoy rezamos por nuestra segunda patria”, afirmó.
La frase generó fuertes críticas en sectores armenios, que la interpretaron como una señal de alineamiento geopolítico, al decir que los armenios tienen dos patrias.
En paralelo, el arzobispo defendió el rol de la Iglesia.
“La misión principal es mantener la unidad en todo el mundo”, sostuvo, al advertir sobre una “crisis global espiritual”.
Sin embargo, el contexto político convierte esas palabras en parte de una disputa más amplia.
El enfrentamiento entre el gobierno y la Iglesia refleja tensiones más profundas. Incluye debates sobre soberanía, influencia extranjera y control institucional.
También se conecta con procesos judiciales en curso contra figuras eclesiásticas y con intentos de reforma impulsados desde el Ejecutivo.
El caso de Ezras Nersisyan no es un hecho aislado. Es un síntoma de una disputa estructural que redefine el equilibrio de poder en Armenia.






