
Armenia valora el interés de Francia en el proceso de paz con Azerbaiyán, pero guarda silencio sobre la propuesta de aumentar observadores de la UE. Diplomacia cuidadosa frente a tensiones con Bakú.
Armenia ha mostrado su agradecimiento al apoyo diplomático de Francia en el proceso de paz con Azerbaiyán, pero evita pronunciarse públicamente sobre la reciente propuesta del ministro francés de Asuntos Exteriores, Stéphane Séjourné-Barrot, de aumentar el número de observadores de la Unión Europea en la frontera oriental de Armenia.
Durante una conversación telefónica mantenida entre los ministros de Asuntos Exteriores de Armenia, Ararat Mirzoyan, y Francia, Barrot, se discutieron los esfuerzos hacia la firma de un acuerdo de paz duradero y el establecimiento de relaciones interestatales plenas entre Armenia y Azerbaiyán. Mirzoyan subrayó la importancia estratégica del tratado, destacando la necesidad de garantizar la estabilidad regional en el Cáucaso Sur.
“El ministro valoró altamente el interés mostrado por Francia en la promoción de la paz”, señala el comunicado oficial emitido por la Cancillería armenia.
El día anterior a la llamada, Barrot había publicado un mensaje expresando preocupación por las tensiones fronterizas y sugirió aumentar la presencia de observadores europeos en la zona, donde actualmente opera la Misión de Observación de la UE en Armenia (EUMA). Esta idea fue rápidamente rechazada por Azerbaiyán, que acusó a Francia de “no estar interesada en la paz”.
La reacción de Ereván, sin embargo, fue mucho más matizada: si bien agradeció el interés de París, no se pronunció explícitamente sobre la propuesta concreta de ampliar la misión europea, lo que plantea interrogantes sobre la estrategia diplomática armenia en un momento crítico del proceso de negociación.

Fuentes cercanas al proceso señalan que Armenia sí habría aceptado indirectamente el principio de presencia internacional en su frontera oriental, en el marco del texto del tratado de paz actualmente en discusión con Bakú. Sin embargo, se desconoce si esta aceptación incluye o excluye la ampliación del contingente europeo.
Es posible que el gobierno armenio haya decidido no reforzar públicamente la propuesta de Francia para evitar un nuevo punto de fricción con Azerbaiyán, que ya ha solicitado abiertamente la retirada de los observadores europeos.
Como informara SoyArmenio.com, en este sentido, cobra fuerza la hipótesis de que Mirzoyan, durante la llamada, haya transmitido a su homólogo francés la conveniencia de moderar públicamente las propuestas unilaterales, para no dar argumentos a Bakú y no desestabilizar el delicado equilibrio de las negociaciones.
La posición de Ereván parece responder a una lógica de diplomacia equilibrada, donde el respaldo político a socios clave como Francia no debe traducirse necesariamente en una confrontación directa con Azerbaiyán, especialmente cuando el tratado de paz está en fase avanzada de redacción.
Por ahora, Armenia parece priorizar la discreción y la flexibilidad táctica, mientras sigue tejiendo apoyos internacionales para consolidar su seguridad en un entorno volátil.






