Foto: Ferroviaria de Armenia.

Geoeconomía en crisis: Armenia quiere modernizar su ferrocarril, pero Rusia no cede la concesión

Foto: Ferroviaria de Armenia.

🚆🔥 Armenia necesita modernizar su ferrocarril. Rusia no quiere soltar la concesión. RZD enfrenta deudas millonarias y vende activos. El choque ya es geoeconómico. ¿Quién controlará las rutas del Cáucaso? 🌍 #Armenia #Rusia #Infraestructura

El sistema ferroviario de Armenia quedó atrapado en una disputa geopolítica con Rusia, ya que el Gobierno necesita modernizar el ferrocarril mientras Moscú advierte que no permitirá cambios en la concesión.

El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigú, calificó de “decisión cruda” la intención armenia de sustituir a Rusia en la gestión ferroviaria. “Es poco probable que otra compañía pueda reemplazar completamente a la compañía ferroviaria rusa”, declaró a TASS.

Shoigú defendió la gestión de casi dos décadas de la filial rusa Ferrocarriles Rusos (RZD) en Armenia. Recordó inversiones por más de 30.000 millones de rublos y advirtió que “el sistema formado puede romperse en un instante”.

Una concesión cuestionada y una empresa en crisis

Los Ferrocarriles Rusos, que gestionan los ferrocarriles de Armenia, están cerca de la bancarrota — la deuda de la empresa a finales de 2025 se elevó a 4 billones de rublos (52.000 millones de euros).

En este contexto, la corporación se prepara para vender activos: el 49% de las acciones de la Compañía Federal de Carga, miles de edificios en Rusia, la estación de tren de Riga, un rascacielos en “Moscow City” y otros activos.

Los economistas afirman que RZD, en realidad, se ha declarado en bancarrota. El gobierno está aumentando inesperadamente las tarifas ferroviarias a partir del 1 de marzo de 2026 para apoyar a RZD, que ha acumulado una deuda de alrededor de 4 billones de rublos y ha registrado su primera pérdida neta desde la pandemia. El transporte de mercancías se encarecerá un 1%, lo que debería generar unos ingresos de alrededor de 22.000 millones de rublos para la empresa.

Desde el inicio de la Operación Militar Especial, RZD ha perdido el 14% del transporte de mercancías y ha solicitado 200.000 millones de rublos de ayuda al gobierno, pero solo ha recibido 65.000 millones. Ante los problemas financieros, la empresa está reduciendo las inversiones, vendiendo activos y recortando gastos para evitar que la situación empeore aún más.

Transferencia de los ferrocarriles armenios a RZD: incumplimiento de obligaciones y casos penales

En 2008, la red ferroviaria de Armenia fue transferida a la gestión de la filial de Ferrocarriles Rusos, Ferrocarriles del Sur del Cáucaso (SCR). El acuerdo se firmó por 30 años, con la posibilidad de prorrogarlo hasta 40 años. La parte rusa se comprometió a invertir cientos de millones de dólares en la modernización de la infraestructura, la renovación del material rodante y el aumento de la seguridad del tráfico.

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Este es un tren eléctrico de 1962 que, según el horario de la «Ferrocarril del Sur del Cáucaso», sigue la ruta Ereván-Shorja y llega en 2 horas. Y esto no es un resultado tan malo: la velocidad promedio del material rodante de la YKZD es de 40 km/h. En muchos lugares, las vías aún son de la época de Nicolás II. En el siglo XXI.

A mediados de la década de 2010, las críticas a la actividad de SCR se intensificaron en Armenia. Las principales reclamaciones fueron las siguientes:

• Falta de grandes proyectos de infraestructura. No se llevaron a cabo programas a gran escala de modernización de vías y expansión de la red, que se esperaban al firmar el contrato.
• Discrepancias en la contabilización de las inversiones. Según los resultados de las auditorías, parte de los fondos declarados como inversiones se destinaron al mantenimiento y los gastos operativos, y no a las inversiones de capital.
• Disminución del volumen de transporte. El volumen de carga no mostró el crecimiento esperado, lo que puso en duda la eficiencia de la gestión.
• Política tarifaria. Los representantes de las empresas criticaron el nivel de las tarifas y la falta de transparencia en la fijación de precios.

La parte rusa afirmó que las obligaciones se cumplían dentro de los límites de las restricciones objetivas: las fronteras cerradas con Turquía y Azerbaiyán, el tránsito limitado y la baja rentabilidad de la red.

Después del cambio de poder y la llegada de Nikol Pashinyan al liderazgo del país en 2018, comenzaron las inspecciones de grandes proyectos de infraestructura.

En agosto de 2018, se llevaron a cabo registros en la oficina de SCR. Los órganos de investigación de Armenia iniciaron un caso penal por indicios de:

• abuso de autoridad;
• evasión de impuestos;
• posible causación de un daño importante a la propiedad del estado;
• falsificación de la contabilidad de las obligaciones de inversión.

Según la investigación, se podría tratar de decenas de millones de dólares de supuesto daño. Se examinaron los contratos, los esquemas de subastas, la corrección de la contabilización de las inversiones de capital y los cálculos fiscales.

Además, la investigación afectó a los ex funcionarios armenios que supervisaban el sector del transporte, a quienes se imputaba la posible ocultación de infracciones o el control inadecuado de la ejecución de la concesión.

La parte rusa calificó las acusaciones de infundadas y afirmó el cumplimiento de todas las obligaciones contractuales.

En 2019-2020, el asunto pasó al plano de las negociaciones interestatales. Se llevaron a cabo auditorías adicionales. En 2020, las partes anunciaron la resolución de la fase aguda del conflicto y la continuación del acuerdo de concesión. Los detalles de los acuerdos alcanzados no se han revelado completamente.

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Armenia quiere modernizar su ferrocarril, pero Rusia rechaza ceder la concesión. En juego: corredores regionales y soberanía económica 🚦

Pashinyan abre un frente estratégico

El primer ministro Nikol Pashinyan propuso discutir la venta de la concesión a un tercer país amigo, como Kazajistán, Emiratos Árabes Unidos o Qatar. Argumenta que la actual gestión rusa complica la integración de Armenia en corredores regionales.

“La concesión nos pone en una situación vulnerable”, afirmó ante periodistas en Ereván. Sostiene que varios socios internacionales evitan rutas armenias por la administración rusa.

El riesgo geoeconómico resulta evidente. Si Armenia no moderniza su red, corredores alternativos podrían consolidarse fuera de su territorio. Pashinyan advirtió que la ruta Meghri–Nakhijevan–Turquía gana terreno frente a Yeraskh–Gyumri.

Reconstrucción urgente y apuesta regional

El país necesita entre 200 y 300 millones de dólares para modernizar tramos estratégicos. El proyecto Yeraskh–Julfa–Ordubad–Meghri–Horadiz permitiría conectar con Irán y Rusia, y reactivar vínculos regionales.

En 2018, tras el cambio político en Armenia, las autoridades iniciaron investigaciones por presunto incumplimiento de obligaciones de inversión. En 2020 ambas partes cerraron la fase más aguda del conflicto.

Hoy la disputa trasciende lo técnico. El ferrocarril se convirtió en pieza clave de soberanía económica y posicionamiento regional. Armenia busca diversificar alianzas sin romper con Moscú. Rusia intenta mantener su influencia estratégica.

El pulso continúa. Y el reloj corre para la infraestructura armenia.

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