
💥 Armenia deja atrás la exportación de chatarra. Ahora produce y exporta metales terminados, crea empleo e invierte millones en su industria. ¡Un giro total con impacto real! 🇦🇲⚙️ #Economía #Industria #Armenia #Metalurgia #Exportación
Armenia avanza con paso firme hacia la consolidación de la industria metalúrgica con valor agregado, dejando atrás el modelo extractivo de exportación de chatarra. El gobierno armenio declaró este miércoles que el país ha dado un giro estructural al transformarse en productor de productos metálicos terminados capaces de satisfacer completamente la demanda interna y con potencial para ingresar a nuevos mercados internacionales.
“El tiempo en que Armenia exportaba toneladas de chatarra metálica como materia prima quedó atrás”, afirmó el ministro de Economía, Gevorg Papoyan, durante la sesión del 7 de agosto del Ejecutivo. La declaración se dio en el marco de la presentación de un nuevo proyecto normativo que establece el procedimiento de licencias para la importación de varillas de acero corrugado, alineado con una nueva política arancelaria e industrial.

Papoyan recordó que la medida se deriva directamente de una ley aprobada recientemente por la Asamblea Nacional, que impone un arancel base de 29.000 drams por tonelada a las importaciones de productos metálicos desde terceros países. Esta política tiene como objetivo proteger a la industria nacional y garantizar condiciones justas para la producción local.
Durante décadas, Armenia funcionó como un nodo periférico de las cadenas industriales globales. Equipos, chasis, líneas de producción y materiales eran desmontados y exportados como simple chatarra metálica, sin procesamiento ni reinversión en capacidades industriales locales.
Sin embargo, según Papoyan, el cambio estratégico en la política económica ya está dando frutos. “Gracias a la intervención del gobierno, en los últimos años se han invertido hasta 150 millones de dólares en el sector metalúrgico”, aseguró. “Ya se han creado más de 1.000 empleos directos, y se ha incrementado significativamente el uso de materia prima local, tanto en metales ferrosos como no ferrosos”.
El impacto de esta transformación se observa en la aparición de nuevas fundiciones y fábricas de procesamiento de metales, que han pasado a formar parte de la infraestructura industrial del país. Estas plantas no solo generan puestos de trabajo, sino también valor añadido, pago de impuestos y una capacidad real de exportación de productos terminados.

“Las fábricas de productos metálicos terminados que hoy operan en Armenia ya cubren plenamente la demanda nacional, lo que nos permite avanzar con confianza hacia mercados externos”, señaló Papoyan. Además de varillas de acero, las plantas también producen baterías de aluminio y otros productos metálicos de alta calidad, lo que posiciona al país como un actor emergente en la producción industrial sofisticada.
El ministro también enfatizó que el modelo no se limita a frenar la exportación de materias primas, sino que apunta a reemplazarlas por una lógica de producción y exportación de bienes industrializados, lo que abre oportunidades para elevar la posición de Armenia dentro de las cadenas de valor globales.
Este nuevo proyecto de decisión, según el ministro, es la continuación lógica de la estrategia industrial del Ejecutivo. El objetivo no es solo el control arancelario, sino la construcción de un ecosistema industrial autónomo y competitivo, capaz de garantizar empleos sostenibles, ingresos fiscales estables y una creciente capacidad exportadora.
“Se han realizado inversiones importantes, se han creado numerosos empleos y vamos a continuar con esta política”, concluyó Papoyan, destacando que Armenia está en camino de convertirse en un productor regional de productos metálicos terminados, dejando atrás su antiguo rol de simple exportador de desechos industriales.
La decisión del gobierno se inscribe en una visión más amplia de reindustrialización del país, en la que se prioriza el fortalecimiento de sectores estratégicos con potencial exportador, especialmente en un contexto global donde la seguridad industrial y la autonomía productiva ganan cada vez más peso.






