
🇦🇲 El gobierno armenio asegura que el proceso para sustituir al Catholicós se hará dentro de la Constitución. Khudatyan afirma que no habrá motivaciones políticas y que el grupo de trabajo estará compuesto por ciudadanos y clérigos. ¿Separación de Iglesia y Estado en peligro?
El gobierno armenio ha iniciado un proceso para la eventual elección de un nuevo Catholicós de todos los armenios, una figura central en la Iglesia Apostólica Armenia, lo que ha generado intensos debates sobre la separación entre Iglesia y Estado. Sin embargo, las autoridades insisten en que todas las acciones estarán amparadas por la Constitución de Armenia.
El anuncio fue confirmado por el ministro Davit Khudatyan este martes 11 de junio en declaraciones a periodistas desde la Asamblea Nacional, tras las palabras del Primer Ministro Nikol Pashinyan, quien reveló que se está formando un grupo de trabajo con atribuciones específicas para avanzar en este proceso.
“Les pido que no tengan ninguna duda. Todas nuestras acciones de los últimos siete años se han realizado dentro del marco de la Constitución de la República de Armenia y de las leyes vigentes”, afirmó Khudatyan.
La medida ha despertado preocupación en diversos sectores por la posible injerencia del Estado en los asuntos religiosos, algo prohibido por la legislación nacional. Armenia, de acuerdo con su Constitución, se define como un Estado laico con separación entre Iglesia y Estado.
Ereván reafirma que el reemplazo del líder de la Iglesia Apostólica Armenia se realizará dentro del marco legal, tras declaraciones del Primer Ministro Pashinyan y del ministro Davit Khudatyan
Sin embargo, Khudatyan subrayó que “no habrá acciones políticas” y que el proceso responde a una inquietud como cristianos armenios, no como actores gubernamentales.
“El Primer Ministro afirmó que este asunto nos interesa, y a mí personalmente, como cristianos armenios, y que la aparente violación del voto de celibato también se enmarca en esta lógica”, explicó el ministro.
Según Khudatyan, el grupo de trabajo no estará conformado por funcionarios, sino por ciudadanos comunes e incluso clérigos actuales o retirados.

Pashinyan había mencionado que el grupo debería estar compuesto por “personas limpias que recen a diario”, lo cual ha generado cuestionamientos sobre cómo se determinarán tales características. Ante esta inquietud, Khudatyan respondió que se establecerán mecanismos de verificación:
“Donde sea posible realizar una verificación, se realizará; donde tengamos que dejarlo a la integridad de la persona, lo dejaremos a la integridad de la misma”.
El contexto del proceso se enmarca en una creciente tensión entre el gobierno de Pashinyan y sectores del clero, que se han mostrado abiertamente críticos de ciertas políticas gubernamentales, especialmente tras la guerra de Nagorno-Karabaj. No obstante, el ministro reiteró que el gobierno no intervendrá de forma directa en la vida interna de la Iglesia:
“Verán que el reglamento del grupo de trabajo no contradice en absoluto la Constitución ni las leyes vigentes. Personalmente, excluyo cualquier situación en la que contravengamos las leyes, la Constitución y la moral”.
También cuestionó el aparente consenso social frente a las infracciones cometidas por clérigos en los últimos años:
“Me causa perplejidad que muchos cristianos estén de acuerdo con esto”, dijo, refiriéndose a la supuesta permisividad hacia comportamientos inapropiados dentro del clero.






