
Armenia se une al ejercicio militar “Georgia-OTAN 2025” en Tbilisi, marcando un nuevo capítulo en su acercamiento a la OTAN y su estrategia de seguridad en el Cáucaso.
En un movimiento que refleja su creciente acercamiento hacia Occidente, Armenia se ha unido al ejercicio militar “Georgia-OTAN 2025”, que comenzó el lunes en Tbilisi, la capital georgiana. Este evento, que reúne a 17 estados miembros y socios de la OTAN, incluye la participación de Turquía y Azerbaiyán, lo que marca un escenario inusual en el contexto de las tensiones regionales.
El ejercicio, que durará diez días, está diseñado para entrenar a una unidad multinacional de brigada que opera bajo el mando georgiano. Según el Ministerio de Defensa de Georgia, los ejercicios buscan mejorar la interoperabilidad y la preparación militar entre los países participantes.
La Embajada de Italia en Tiflis había anunciado en enero de 2025 que Armenia se uniría al ejercicio como observador. Sin embargo, la inclusión de soldados armenios en el evento sugiere un papel más activo de lo previsto inicialmente.
La participación de Armenia en este ejercicio se enmarca en su estrategia de diversificar sus alianzas de seguridad. En los últimos años, Ereván ha buscado profundizar sus lazos con la OTAN y, en particular, con Estados Unidos, en medio de crecientes tensiones con Rusia.
Este acercamiento se intensificó tras la decisión de Armenia a principios de 2024 de suspender su membresía en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), liderada por Rusia. Desde entonces, Armenia ha acogido ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos en 2023 y 2024, y se informa que el ejército estadounidense ya está preparando el próximo ejercicio bilateral, programado para este verano.

La participación de Armenia en un ejercicio militar de la OTAN en Georgia, junto con Azerbaiyán y Turquía, dos países con los que Ereván tiene relaciones complejas, plantea un escenario diplomático delicado. Este movimiento podría interpretarse como una señal de que Armenia busca equilibrar su política exterior y reducir su dependencia de Rusia en materia de seguridad.
Sin embargo, también podría generar tensiones adicionales en la región, especialmente si Moscú percibe este acercamiento como una amenaza a su influencia en el Cáucaso






