
Armenia defiende su derecho a comprar armas y aboga por una solución pacífica para los territorios ocupados. El primer ministro Nikol Pashinyan destaca las reformas militares no agresivas
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, ha reafirmado el derecho de Armenia a comprar armas y reforzar su ejército para garantizar la seguridad territorial, destacando que el país no tiene intenciones agresivas ni busca recuperar territorios ocupados mediante el uso de la fuerza militar.
Esta postura fue reiterada durante la Segunda Cumbre Mundial Armenia, donde Pashinyan abordó la polémica sobre la cooperación militar de Armenia con países como Francia e India.
Durante su intervención, Pashinyan respondió a las críticas de Azerbaiyán, que ha cuestionado las adquisiciones armamentísticas de Armenia.
“¿Por qué Azerbaiyán puede comprar armas de Italia, la República Checa y Eslovaquia, pero Armenia no puede comprar armas de Francia?”, preguntó el primer ministro. “¿Por qué Azerbaiyán puede obtener armas de Pakistán, pero Armenia no de la India?”.
Pashinyan subrayó que, al igual que otros países, Armenia tiene el derecho soberano de garantizar su seguridad mediante la compra de armamento. Aclaró que las reformas militares en curso no están diseñadas con un propósito ofensivo, sino para la defensa de los 29.743 kilómetros cuadrados de territorio soberano de Armenia, como lo establece la Carta de las Naciones Unidas.

Armenia también está trabajando en diversificar sus alianzas en materia de seguridad. El primer ministro destacó la importancia del Fondo Europeo de Paz de la Unión Europea, que aunque proporciona un apoyo simbólico en términos financieros, es significativo desde un punto de vista estratégico.
“Realizamos cooperación técnico-militar con varios países y estamos creando un ejército profesional”, señaló Pashinyan, subrayando que estas medidas no tienen un contexto agresivo.
Esta diversificación no solo se limita a las relaciones con Francia o India, sino también a un enfoque en el desarrollo interno de las capacidades defensivas del país. Pashinyan dejó en claro que Armenia no busca agresión, sino que su enfoque es proteger a sus ciudadanos y su territorio conforme a los derechos internacionales.
El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán ha dejado a Armenia con más de 200 kilómetros cuadrados de territorio bajo ocupación. Sin embargo, Pashinyan fue enfático en que el gobierno armenio no tiene planes de recurrir a medios militares para recuperar esas tierras. En lugar de ello, destacó la importancia de las negociaciones y el trabajo conjunto de las comisiones de demarcación fronteriza con Azerbaiyán como una vía probable para resolver el conflicto.
“No planteamos el problema de devolver estos territorios por medios militares, porque creemos que el reglamento firmado con Azerbaiyán sobre el trabajo conjunto de comisiones de demarcación es una oportunidad para lograr su devolución mediante la negociación”, afirmó Pashinyan.






