
🇦🇲 Armenia regresa con fuerza a la Bienal de Arquitectura de Venecia 🤖 Su pabellón conecta IA, patrimonio y memoria cultural 🧱 Toba tallada por máquinas, monumentos perdidos y futuro en piedra
La arquitectura y el diseño armenios comienzan a ganar un lugar en el panorama internacional gracias a una participación sin precedentes en las principales ferias del sector. Tras décadas de letargo, herencia del colapso soviético, la sólida escuela de arquitectura del país muestra señales de renacimiento, apoyándose en nuevas tecnologías, reinterpretaciones del patrimonio y apuestas curatoriales frescas. En 2025, Armenia participa en cuatro eventos clave, siendo la Bienal de Arquitectura de Venecia el escenario más destacado para su reaparición global de la arquitectura armenia.
La participación armenia en la Bienal de Venecia marca su regreso oficial desde 2016, y lo hace con una propuesta provocadora y contemporánea: “Microarquitectura a través de IA: Generando memorias con inteligencia artificial”. El pabellón, comisariado por Marianna Karapetyan, fundadora del estudio Electric Architects, introduce un nuevo enfoque para preservar y reimaginar el patrimonio arquitectónico armenio a través del uso de inteligencia artificial. La propuesta conecta pasado, presente y futuro mediante el uso de escaneo digital, generación algorítmica y tallado automatizado en piedra toba.
Con la colaboración del artista estadounidense Ari Melenciano y las firmas francesas de IA Calfa y MoNumEd, el pabellón se construyó a partir del archivo digital del Centro Tumo para Tecnologías Creativas, que durante la última década ha escaneado más de 250 monumentos de Armenia y Artsaj. Algunos de estos ya no existen debido a la destrucción provocada por conflictos bélicos. La IA generó nuevos detalles arquitectónicos inspirados en esos registros, y luego estos fueron tallados por máquinas inteligentes en piedra volcánica y trasladados a Venecia. El resultado: una instalación que transforma la ruina en memoria activa, materializando lo perdido para explorar cómo la arquitectura puede ser vehículo de identidad y reconstrucción simbólica.

En paralelo, la oficina de arquitectura SNKH de Ereván fue invitada a participar en la exposición “No Doubt About It”, una muestra curada por el crítico estadounidense Vladimir Belogolovsky que reúne estudios emergentes de Alemania, China, Georgia, Letonia y Polonia. SNKH presentó su proyecto de reconstrucción del Centro Cultural Hay Art, un edificio emblemático de la modernidad tardía soviética construido en 1985 por Jim Torosyan y Gevorg Aramyan, y hoy símbolo de la necesidad de adaptar el legado del siglo XX a las demandas culturales contemporáneas.
La propuesta de SNKH no busca replicar la lógica monumentalista del pasado, sino reprogramarla para un nuevo uso urbano sin renunciar a su carácter histórico. En un contexto donde muchos edificios soviéticos están abandonados o en riesgo de demolición, el trabajo del estudio armenio aporta una narrativa alternativa de restauración crítica, que armoniza memoria colectiva, activación comunitaria y estética contemporánea.
A pesar de que Armenia aún no ha producido edificios icónicos en el exterior ni cuenta con “starchitects” reconocidos internacionalmente, estos pasos reflejan un proceso en marcha: reconectar la arquitectura armenia con los circuitos globales, sobre todo desde la innovación conceptual, la tecnología aplicada al patrimonio y la mirada intergeneracional.
La generación emergente de arquitectos y diseñadores armenios, formada en parte en universidades europeas y estadounidenses, retorna al país con una mentalidad híbrida que valora tanto las raíces como la experimentación. Además, iniciativas institucionales como el Centro Tumo o la creciente participación en ferias internacionales muestran que hay una estrategia cultural en desarrollo, donde la arquitectura se consolida como uno de los vectores de diplomacia creativa.






