
🤝 En Ereván, Armenia y Azerbaiyán dialogan cara a cara por primera vez en meses. Mientras tanto, la OSCE recibe críticas por la represión de activistas en Bakú. Un contraste entre apertura y censura en el Cáucaso. #Armenia #Azerbaiyán #Ereván #OSCE #Karabaj
Ereván, 22 de octubre de 2025 — El 22 de octubre, en Ereván, se celebró una mesa redonda bilateral con la participación de expertos de Armenia y Azerbaiyán, un hecho inusual desde el colapso de Nagorno-Karabaj en 2023. El encuentro fue respaldado por las autoridades armenias y contó con la participación del secretario del Consejo de Seguridad de Armenia, Armen Grigoryan, quien subrayó que “este tipo de reuniones fortalecen la paz y el entendimiento mutuo”.
Durante la reunión, Grigoryan destacó la importancia de “crear contactos entre las personas y diferentes sectores de la sociedad” para consolidar la normalización de relaciones entre ambos países.
“Estos eventos ayudan a fortalecer la confianza mutua y a consolidar la paz”, afirmó.
Los expertos azerbaiyanos agradecieron a la parte armenia por la organización y el ambiente positivo del encuentro, expresando su apoyo a la continuidad del diálogo.
Sin embargo, la presencia en Ereván de la activista Dilara Efendiyeva —conocida por su participación en el bloqueo del corredor de Lachin en 2022— generó controversia en círculos civiles armenios. Efendiyeva fue una de las figuras que justificó las protestas de los llamados “ecoactivistas” respaldados por Bakú, que desembocaron en el aislamiento total de Nagorno-Karabaj, preludio del éxodo forzado de su población armenia.
La misma semana, la presidenta en ejercicio de la OSCE, Eline Valtonen, mantuvo una reunión virtual con representantes de la sociedad civil de Azerbaiyán, elogiando “la labor de ONG, periodistas y defensores de derechos humanos como base de la democracia”.
El periodista azerbaiyano Javaid Agha, exreportero de OC Media, ironizó sobre el encuentro en la red social X:
“Si realmente quisiera reunirse con la sociedad civil, debería visitar las cárceles”, escribió, en alusión a la ola de detenciones de activistas y periodistas en Azerbaiyán.

El evento de Ereván se desarrolló los días 21 y 22 de octubre, impulsado por ONG y centros de expertos de ambos países, con apoyo de estructuras oficiales. Analistas locales interpretan la mesa redonda como una iniciativa discreta de diplomacia de bajo perfil auspiciada por mediadores europeos, en un momento en que las negociaciones oficiales entre Ereván y Bakú permanecen estancadas.
La coincidencia entre el diálogo en Ereván y la represión en Azerbaiyán pone de relieve el contraste entre la apertura política armenia y la deriva autoritaria de Bakú. Para Ereván, el gesto busca reforzar su imagen de actor pacificador y democrático ante Occidente, mientras sigue intentando reequilibrar su política exterior entre Moscú y Washington.






