
Descubre cómo Armenia rechaza las acusaciones de Azerbaiyán sobre un supuesto ataque fronterizo a desde Najicheván, en medio de una estrategia de desinformación que busca presionar políticamente a Ereván.
Las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán vuelven a intensificarse después de que Bakú acusara a Ereván de un ataque fronterizo, específicamente en dirección a Najicheván. Sin embargo, las autoridades armenias han negado rotundamente estas afirmaciones, señalando que se trata de desinformación con fines políticos.
El Ministerio de Defensa de Armenia desmintió las acusaciones emitidas por Bakú, indicando que “la declaración del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán de que el 15 de agosto, alrededor de las 18:10 horas, unidades de las Fuerzas Armadas de Armenia abrieron fuego en dirección a las posiciones azerbaiyanas en la parte suroeste de la zona fronteriza no se corresponde con la realidad”.
Ereván sostiene que no se ha producido ningún incidente de ese tipo y que la acusación es infundada.
Esta no es la primera vez que Azerbaiyán recurre a acusaciones similares. Según un análisis reciente, la repetición de este tipo de denuncias podría ser parte de una estrategia más amplia de Bakú para mantener a Armenia bajo presión tanto política como psicológica.
Al difundir información errónea sobre violaciones del alto el fuego, Azerbaiyán busca justificar sus propias acciones militares o políticas, mientras deslegitima las propuestas de Ereván para establecer un mecanismo conjunto de investigación.

Armenia ha propuesto la creación de un mecanismo bilateral para investigar las supuestas violaciones del alto el fuego, pero Azerbaiyán ha ignorado estas iniciativas. La implementación de dicho mecanismo sería clave para evitar la manipulación de incidentes fronterizos con fines políticos.
En palabras del Ministerio de Defensa armenio: “A través de canales diplomáticos, la Oficina del Primer Ministro armenio propuso a la Oficina del Presidente de Azerbaiyán la creación de un mecanismo bilateral para investigar los casos de violaciones del alto el fuego”.
El uso continuo de la desinformación por parte de Bakú parece estar orientado a evitar la intervención internacional y a mantener la situación fronteriza como un recurso de provocación. Como señala el analista Hakob Badalyan, “el ‘coeficiente’ de capacidad de Azerbaiyán para utilizar la situación fronteriza como provocación disminuirá significativamente si la propuesta de Armenia sobre un mecanismo conjunto de investigación recibe apoyo político internacional”.
Esta estrategia no solo permite a Azerbaiyán justificar su postura agresiva, sino que también busca manipular la opinión pública, tanto interna como internacionalmente, para legitimar cualquier respuesta militar o política futura.
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