
Tensión en Ereván ⚠️ Armenia registra la oficina de Artsaj tras nuevas afirmaciones sobre el derecho al retorno. Oposición habla de presión política. Gobierno de supuesta malversación de fondos
Las autoridades armenias realizaron un allanamiento en la Representación de Nagorno-Karabaj en Ereván por presunta malversación de fondos un día después de que exfuncionarios de Artsaj reiteraran su derecho a regresar a la región.
La redada ocurrió sin que las autoridades revelaran el motivo del proceso penal, lo que alimentó sospechas de sectores opositores y del abogado del organismo. Según estos críticos, el allanamiento estaría vinculado a un caso de presunta malversación de fondos de programas de inversión de Artsaj, un tema que ya provocó protestas de refugiados frente a la oficina en abril.
El último presidente de Artsaj, Samvel Shahramanyan, afirmó entonces: “Se abrió una causa penal. Me invitaron a declarar como testigo y se incautaron medios electrónicos del Fondo de Inversión de Artsaj”. También dijo que otros exfuncionarios fueron interrogados en ese proceso.
El abogado Roman Yeritsyan explicó que el caso penal se abrió en junio y describió un presunto delito económico, aunque vinculó la redada a las audiencias del día anterior. Esa interpretación también fue mencionada por Nzhdeh Iskandaryan, exministro de Estado de Artsaj, quien sostuvo que esperan nuevas medidas vinculadas al caso.

La tensión aumentó tras la conferencia de prensa de Nikol Pashinyan en Alemania. El primer ministro armenio respondió a declaraciones de antiguos funcionarios de Nagorno-Karabaj que reafirmaron su intención de no renunciar a su derecho al retorno.
Pashinyan lanzó entonces una propuesta directa a Bakú: “Adoptar una hoja de ruta conjunta para dejar de lado simultáneamente la cuestión del retorno de los refugiados a ‘Azerbaiyán occidental’ y a Nagorno-Karabaj”. Añadió que resolver este punto “elimina cualquier situación potencial de conflicto” en el largo plazo.
La declaración llegó poco después de que Azerbaiyán criticara la nueva agenda estratégica aprobada en Bruselas entre la UE y Armenia, lo que incrementó el clima de fricción regional.






