
🚨 Polémica en Turquía. Un medio cercano a Erdogan difundió teorías antisemitas que acusan a los judíos de controlar el mundo 🌍 “Cada judío es un agente del Mossad”, dijeron en TV
La maquinaria mediática vinculada al presidente Recep Tayyip Erdogan volvió a quedar en el centro de la polémica tras la difusión de mensajes antisemitas que presentan a los judíos como una red global de espionaje. Las declaraciones se emitieron el 17 de marzo en el canal de YouTube del diario progubernamental Sabah y encendieron alertas internacionales.
En plena tensión entre Israel, Irán y Estados Unidos, el periodista Abdurrahman Şimşek lanzó afirmaciones sin pruebas. “Cada judío es un agente, un agente del Mossad”, dijo durante la transmisión.
El comentario no fue aislado. Şimşek sostuvo que “cuando dices medios en el mundo, los judíos los dirigen”. También afirmó que dominan las finanzas, la energía y la industria armamentística global.
Estas declaraciones replican patrones clásicos del antisemitismo. La narrativa sostiene que existe una supuesta conspiración global judía, una idea históricamente desacreditada.
El diario Sabah forma parte del conglomerado Turkuvaz Media Group, controlado por el entorno cercano al poder. La estructura está liderada por Serhat Albayrak, figura clave en la construcción del relato oficialista.
Según analistas, este ecosistema mediático actúa como una plataforma centralizada. Reproduce discursos alineados con la agenda política del gobierno turco.
Durante la emisión, Şimşek elogió a figuras clave del Ejecutivo, como el canciller Hakan Fidan y el jefe de inteligencia Ibrahim Kalin. Aseguró que Turquía enfrenta con firmeza las operaciones del Mossad.

El discurso fue más allá de la política internacional. Şimşek afirmó que los rabinos ordenan a los judíos trabajar por la expansión de un supuesto “Gran Israel”.
También aseguró que los judíos deben transferir parte de sus ingresos al Estado israelí. Ninguna de estas afirmaciones fue respaldada con evidencia verificable.
Especialistas advierten que este tipo de contenido mezcla religión, etnicidad y política. El resultado es la construcción de un enemigo colectivo.
La difusión de estos mensajes ocurre en un contexto delicado. La comunidad judía en Turquía se redujo a unas 15.000 personas.
Organizaciones de derechos humanos alertan que este tipo de retórica puede aumentar la discriminación. También puede traducirse en riesgos concretos para la seguridad de la comunidad.
El caso refleja cómo los medios pueden amplificar discursos de odio cuando responden a intereses políticos. Y vuelve a poner bajo la lupa el estado de la libertad de prensa en Turquía.






