
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, acusa a Armenia de revanchismo y subraya la expansión de las capacidades militares azeríes como una prioridad ante las crecientes tensiones en la región.
En un reciente discurso pronunciado en la primera sesión de la séptima convocatoria del Milli Mejlis de Azerbaiyán, el presidente Ilham Aliyev subrayó la importancia de fortalecer las capacidades militares del país debido a lo que él describe como tendencias “revanchistas” provenientes de Armenia.
Aliyev afirmó que el problema número uno de su país es el fortalecimiento militar. Según sus palabras, la creciente tensión mundial, el surgimiento de nuevos conflictos y las tendencias revanchistas de Armenia obligan a Azerbaiyán a enfocar sus esfuerzos en la defensa nacional. “El aumento de la tensión a nuestro alrededor y las tendencias revanchistas en Armenia nos obligan a prestar constante atención a esta esfera”, dijo Aliyev, en referencia a la necesidad de fortalecer el poderío militar del país.
Aliyev no solo acusó a elementos políticos marginales de Armenia de revanchismo, sino también a las autoridades actuales del país. Según él, a pesar de las declaraciones públicas de Armenia tras la guerra de Nagorno-Karabaj en 2020 y las operaciones militares de septiembre de 2023, sus acciones y políticas demuestran una postura completamente diferente. “Aunque lo dicen con palabras, sus acciones crean una imagen completamente opuesta”, destacó Aliyev.
El presidente azerí también se refirió al Grupo de Minsk como un cuerpo “sin importancia funcional”, sugiriendo que Armenia mantiene la estructura de manera formal y sin utilidad real.
Aliyev detalló cómo Azerbaiyán ha incrementado considerablemente su poder militar desde la segunda guerra de Karabaj. “Hemos creado nuevas unidades armadas, y el número de fuerzas especiales se ha incrementado varias veces”, añadió el mandatario, señalando que si Azerbaiyán redujera su enfoque en la esfera militar, podría enfrentar nuevas amenazas en el futuro. Además, advirtió que ni Armenia ni “cualquier país detrás de ella” deberían intentar chantajear o intimidar a Azerbaiyán.

Aliyev afirmó que Azerbaiyán ya ha comenzado a fortalecer sus posiciones en las regiones fronterizas con Armenia, y acusó a países occidentales de suministrar armas y municiones a las fuerzas armenias. También criticó a Armenia por realizar ejercicios militares junto a grandes potencias, lo que, según él, podría incitar nuevas acciones contra Azerbaiyán.
La postura de Aliyev refleja la continuada tensión entre Armenia y Azerbaiyán, donde las disputas territoriales y las diferencias políticas siguen latentes. Aunque han pasado más de tres años desde el conflicto en Nagorno-Karabaj, las relaciones entre ambas naciones siguen siendo frágiles, con acusaciones mutuas de provocaciones y preparativos militares que alimentan el clima de desconfianza.






