
🚨 Detenido el arzobispo Mikael Ajapakhyan por incitar al golpe de Estado en Armenia. Etchmiadzin intentó protegerlo.
El arzobispo Mikael Ajapakhyan, jefe de la diócesis de Shirak de la Iglesia Apostólica Armenia, fue detenido por las fuerzas de seguridad acusado de incitar públicamente a un golpe de Estado en Armenia. El caso se enmarca en una investigación penal bajo la Parte 2 del artículo 422 del Código Penal, por “llamados públicos al derrocamiento violento del orden constitucional”.
El arresto ocurre en un clima de máxima tensión política, tras la detención del arzobispo Bagrat Galstanyan, líder del movimiento opositor “Lucha Sagrada”, también acusado de planear un intento de golpe junto a otros líderes religiosos y figuras del antiguo establishment político-militar de Armenia. La seguridad nacional considera esta red como un grupo organizado con objetivos golpistas.
Escalada política y religiosa en Armenia: Ajapakhyan, acusado de sedición, es protegido por Etchmiadzin mientras el gobierno avanza con arrestos clave
Según su abogado, Ara Zograbyan, Ajapakhyan no reconoce los cargos pero “reafirma sus declaraciones” realizadas en febrero de 2024, donde pidió explícitamente un golpe militar para “salvar al país”. En la misma entrevista, aseguró haber conversado con los expresidentes Serzh Sargsyan y Robert Kocharyan sobre la viabilidad de una asonada: “¿Realmente no hay un solo general que esté con ustedes para derrocar este gobierno?”, se preguntó retóricamente el prelado en televisión.

Lo más grave no ha sido solo la incitación al golpismo desde un púlpito eclesiástico, sino la obstrucción institucional al accionar de la justicia. Cuando los agentes llegaron a Gyumrí, donde se encuentra la sede de Ajapakhyan, este ya se había trasladado a la sede de la Santa Sede de Etchmiadzin, corazón espiritual de la Iglesia Apostólica Armenia.
Allí, el clérigo fue protegido durante horas por fieles y miembros del clero que impidieron a la policía cumplir la orden judicial. Incluso cuando el arzobispo aceptó voluntariamente presentarse ante las autoridades, los propios sacerdotes bloquearon las salidas, retrasando deliberadamente su traslado. El episodio derivó en enfrentamientos físicos con los agentes del Servicio de Seguridad Nacional (NSS), lo que llevó a las fuerzas a retirarse momentáneamente “para evitar una escalada”.
“El gobierno está usando la Santa Sede como escudo para evadir la justicia”, denunció el analista político Ruben Mehrabyan. “Todos son iguales ante la ley, independientemente de su rango religioso”, añadió, llamando a enfrentar sin titubeos los “intentos clericales de subversión institucional”.
Este no es un caso aislado. En el marco de la investigación por el intento de golpe frustrado, se han arrestado ya tres clérigos y al menos 15 figuras vinculadas al movimiento “Lucha Sagrada”. La Iglesia Apostólica Armenia, sin embargo, se niega a condenar públicamente estos hechos y, en la práctica, ha interferido activamente en procesos judiciales, bajo el argumento de “protección espiritual”.
La situación pone en jaque la legitimidad moral de Etchmiadzin, cada vez más alineada con sectores prorrusos y del viejo orden que hundió al país en la corrupción por 30 años. Para el gobierno, esto ya no es solo una cuestión religiosa: es un tema de seguridad nacional.
“Hoy la verdadera amenaza no está en mí, sino en el edificio del gobierno”, dijo Ajapakhyan tras entregarse, en una provocadora declaración que legitima su posición insurgente y la convierte en bandera dentro del discurso opositor. Pero en palabras del Ministerio de Justicia, lo que está en juego no es la libertad de expresión, sino “la preservación del sistema constitucional”.
El presidente de la Asamblea Nacional, Alen Simonyan, habló en la televisión pública sobre el reciente golpe de estado e intento de acto de terrorismo en Armenia.
“Usó la palabra ‘golpe’, pero puedo decir que esto fue claramente una preparación para un acto terrorista, y de ninguna manera podemos diferenciar este incidente de lo que sucedió el 27 de octubre. Este fue un caso de escapar por poco de un nuevo 27 de octubre ”, dijo Simonyan.
Refiriéndose a las grabaciones de audio publicadas por el Comité de Investigación, en el que se escucha el arzobispo Bagrat Galstanyan detallando un plan de golpe de estado, Simonyan comentó: “Es la conversación de un asesino.”
Según Simonyan, todos los pecados descritos en la Biblia ahora se esconden bajo los velos del clero.
“Estoy seguro de que este no será el último incidente. También estoy convencido de que hay otros que intentarán sumergir la República de Armenia en el caos. Pero estoy igualmente seguro de que la gente de la República de Armenia no permitirá que eso suceda, hemos visto esto antes y sabemos cómo lidiar con eso “, dijo Simonyan.






