
Açik Radyo, una emisora turca independiente, cierra tras permitir que un invitado hablara sobre el genocidio armenio. Descubre cómo es la difícil situación que enfrentan los medios de comunicación en Turquía.
La histórica emisora de radio turca Açik Radyo, conocida por dar espacio a diversas opiniones y perspectivas, ha sido obligada a dejar de emitir debido a una sanción impuesta por el Alto Consejo Audiovisual de Turquía (RTÜK) por la emisión de un programa en el que se mencionó el genocidio armenio de 1915.
Açik Radyo, una emisora con tres décadas de historia, cesó su emisión terrestre el miércoles a las 13:00 horas, según informó la estación a través de su cuenta de X (anteriormente Twitter). La razón detrás de esta decisión es la revocación de su licencia por parte del RTÜK, después de que en abril un invitado mencionara las masacres de armenios cometidas por las tropas otomanas en 1915, calificándolas de “genocidio”. Esta denominación es reconocida por numerosos gobiernos y organismos internacionales, pero sigue siendo rechazada categóricamente por el gobierno turco.
La emisora ya había sido multada y suspendida durante cinco días en mayo por no “corregir” las declaraciones del invitado. Sin embargo, tras la suspensión, el Consejo revocó su licencia de manera definitiva, argumentando que Açik Radyo no respetó dicha suspensión y continuó con su programación, lo que fue visto como una violación de las normas.

En su declaración oficial, la emisora manifestó su intención de luchar contra esta decisión en los tribunales, afirmando que “Açik Radyo no puede ser silenciada ni será silenciada“. Diversas organizaciones, entre ellas Reporteros sin Fronteras (RSF), han condenado esta medida. Erol Önderoglu, representante de RSF en Turquía, pidió la restitución de la licencia de la emisora y calificó el cierre como una muestra de la creciente polarización mediática en Turquía.
“Pedimos a las autoridades que devuelvan la antena a Açik Radyo y pongan fin a esta escandalosa implacabilidad”, declaró Önderoglu, destacando que la emisora, desde su creación hace 30 años, ha sido un ejemplo de pluralismo informativo en un país donde los medios de comunicación están cada vez más polarizados.
El genocidio armenio es uno de los episodios más controvertidos de la historia de Turquía. Mientras que gobiernos y parlamentos de países como Estados Unidos, Francia y Alemania han reconocido oficialmente este genocidio, Turquía se resiste a emplear este término. El gobierno turco describe los eventos de 1915 como “masacres” ocurridas durante el colapso del Imperio Otomano, en las que murieron entre 300,000 y 500,000 armenios, además de un número similar de turcos debido a la guerra y el hambre.
La postura de Turquía ha generado tensiones diplomáticas con países que han reconocido el genocidio, y hablar de él públicamente dentro del país sigue siendo un tabú. Los medios que abordan este tema suelen enfrentarse a represalias, como ha sucedido con Açik Radyo.
El cierre de Açik Radyo es un reflejo de la difícil situación que enfrentan los medios de comunicación en Turquía. En 2024, Turquía ocupó el puesto 158 de 180 en el ranking de libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras. Este bajo posicionamiento es en gran parte consecuencia de las políticas restrictivas impuestas por el gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan y su partido AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), que ha estado en el poder durante las últimas dos décadas. La creciente represión sobre los medios y los periodistas críticos ha intensificado la polarización mediática en el país, limitando el acceso a información plural y objetiva.






