
El 11 de octubre en Ginebra, durante la 54ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, 34 países emitieron una declaración conjunta en la que pidieron a Bakú creara condiciones seguras y dignas para el pueblo de Karabaj y expresando su profunda preocupación por la terrible crisis humanitaria y de derechos humanos que generara la operación militar de Azerbaiyán.
El 11 de octubre en Ginebra, durante la 54ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, 34 países emitieron una declaración conjunta en la que pidieron a Bakú creara condiciones seguras y dignas para el pueblo de Karabaj y expresando su profunda preocupación por la terrible crisis humanitaria y de derechos humanos que generara la operación militar de Azerbaiyán.
La declaración conjunta fue leída por un representante de la Misión Permanente de Francia en la Oficina de la ONU en Ginebra.
La declaración conjunta señala que la deportación masiva de la población armenia de sus hogares se produjo como resultado de la operación militar llevada a cabo por Azerbaiyán el 19 de septiembre, así como del bloqueo de nueve meses del corredor de Lachin.

Los autores de la declaración conjunta coincidieron con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, en la necesidad de una investigación inmediata, independiente y transparente sobre las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en Nagorno-Karabaj.
También expresaron su confianza en que la Oficina del Alto Comisionado realice un seguimiento en Nagorno-Karabaj, se reúna con los refugiados desplazados a Armenia e informe al respecto al Consejo de Derechos Humanos.
Los países expresaron su voluntad de considerar otras medidas adicionales en el Consejo de Derechos Humanos. La declaración pide a Azerbaiyán que cree inmediatamente las condiciones para el regreso voluntario, seguro, digno y permanente de quienes deseen regresar a Nagorno-Karabaj.
El Ministerio de Defensa de Nagorno-Karabaj informó que el 19 de septiembre, las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán violaron el alto el fuego a lo largo de toda la línea de contacto, lanzando ataques con misiles y artillería y utilizando vehículos aéreos no tripulados y aviones de combate.
Como había publicado SoyArmenio, Bakú acusó a los armenios de Karabaj de llevar a cabo acciones de sabotaje y dio inicio a «medidas antiterroristas de carácter local en la región para garantizar y restaurar el orden constitucional de la República de Azerbaiyán”.
El garante de la seguridad, las fuerzas de paz de Rusia, no solo no repelieron el ataque, sino que se encargaron de desarmar al fuerzas de autodefensa.
El 20 de septiembre, 24 horas después del ataque azerí, la República de Artsaj aceptó la propuesta de Rusia de un alto el fuego bajo las condiciones de Azerbaiyán y el 28 de septiembre, el presidente de Karabaj, Samvel Shahramanyan, firmó la disolución de la república no reconocida.
Según los últimos datos, 200 personas murieron (10 civiles, entre ellos 5 niños) y más de 400 resultaron heridas (40 civiles, entre ellos 13 niños).
Los residentes de Artsaj se vieron obligados a abandonar en masa el territorio de su república y trasladarse a Armenia. Según el gobierno de Armenia, actualmente hay 100.632 refugiados de Nagorno-Karabaj.






