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Armenia y Azerbaiyán comunicarán a Moscú con Estambul por tren

La reunión en Moscú muestra que Rusia impone su agenda como propia a Azerbaiyán y Armenia mientras busca reabrir las vías férreas con Turquía

El 11 de enero se celebró una segunda reunión en Moscú tripartita por iniciativa del presidente ruso Vladimir Putin, con la presencia del primer ministro de Armenia Nikol Pashinyan y el presidente de Azerbaiyán Ilham Aliyev.

El 11 de enero se celebró una segunda reunión en Moscú tripartita por iniciativa del presidente ruso Vladimir Putin, con la presencia del primer ministro de Armenia Nikol Pashinyan y el presidente de Azerbaiyán Ilham Aliyev.

Sin mencionar en ningún momento al Grupo de Minsk de la OSCE, el estatus de Karabaj ni la participación de Turquía, todo fue muy rápido y tenso y culminó con la agenda que impulsaba Rusia: la apertura de sus vías férreas hacia la zona con la promesa de que impulsará el desarrollo económico de la región, por lo que estableció un grupo de trabajo conjunto para normalizar las relaciones económicas e implemente la apertura de los nodos de transporte.

Así, Aliyev y Pashinyan volvieron a sus receptivos países con las mismas incertidumbres con que viajaron, pero con un pequeño regalo ruso para mostrar internamente como un triunfo político.
Aliyev se volvió a Bakú sin lograr que prohibieran a los armenios portar armas y viajar a Karabaj, lo que virtualmente es un reconocimiento ruso a que Artsaj aún es armenio mientras los rusos estén allí. Pero como dulkce Aliyev se llevó a Bakú Rusia el proyecto ferroviario turco azerbaiyano de unir Najichevan con Azerbaiyán.
Y Pashinyan no regresó con una declaración rusa presionando a los azeríes para que entreguen los prisioneros de guerra ni una promesa de que le estatus de Karabaj se discutirá con el Grupo Minks de la OSCE. Pero Nikol volvió con un claro mensaje a sus opositores, que es el único líder legítimo a los ojos de Rusia. Putin mostró que en la persona de Pashinyan ve a un líder estatal igualitario, lo que a los ojos de la sociedad desdibujará las rabietas de la oposición.

¿Quién se beneficia?

Para el Kremlin, pacificar la zona es hacerle cambiar a las partes sus perspectivas geopolíticas a una geoeconómica. Desde hace años Putin con su canciller Lavrov viene diciendo que no quieren hablar mas de autonomías ni integridad territorial. Para ellos, Karabaj es de Azerbaiyán y la guerra lo refrendó. Ahora, Rusia estima que la mejor manera de ayudar a su aliado es integrándolo con su otro nuevo aliado y trata de que vean como un gran beneficio lo que ambos necesitan: el desbloqueo de las comunicaciones de transporte.

Desde hace muchos años Armenia no tiene una conexión directa con Rusia. En la época soviética la tenía a través del territorio de Turquía, Azerbaiyán o de Georgia. Con los nuevos tiempos, nunca abrió la frontera con Turquía y también la cerró con Azerbaiyán con la primera Guerra de Karabaj, dejando dos conexiones, una con la bloqueada Irán y otra con una reticente Georgia.

Y Azerbaiyán tampoco la tiene fácil: su mayor comprador es Turquía y depende de Georgia o Irán, haciendo grandes y onerosos rodeos, para llegar a ese país. A tal punto es así, que muchos de los ingresos de Irán y Georgia dependen de cobrar tazas para el permiso de transporte de mercedarias.

Estos datos lo sabe Moscú muy bien. Y usa la necesidad de Bakú de implementar un corredor de transporte entre Najichevan y Azerbaiyán para meter en las negociaciones que autorice a cambio el uso de Armenia del ferrocarril hacia Rusia pasando por Azerbaiyán.
Con el nuevo plan ruso, Armenia tendrá acceso ferroviario a Rusia a través del territorio de Azerbaiyán y Azerbaiyán tendrá acceso al mercado turco a través de Najichevan. Esto implica que se conectarán las arterias ferroviarias de Turquía a Rusia, rompiendo así el bloqueo occidental contra Moscú y condicionando ahora la ruta de seda que quiere impulsar China en la zona.

¿Por qué tan rápido el acuerdo?

Si los objetivos declarados son las vías férreas, no debería haber tanta prisa, sobre todo cuando cuestiones mas importantes necesitan respuesta.
El tema es que la nueva administración norteamericana funcionará recién a partir del 20 de enero, y el Departamento de Estado comenzará a involucrarse en problemas, incluido Karabaj, después de esa fecha. Por lo tanto, Rusia tiene que tener el paquete bien cerrado antes, tomando la iniciativa de presentar a Washington un hecho consumado.
Y Macrón lo entendió así. Antes de la cumbre, Macron y Putin mantuvieron conversaciones telefónicas. El mensaje del Palacio del Elíseo dice que Macron insistió en la necesidad de un acuerdo político con coordinación internacional en el marco del Grupo de Minsk de la OSCE. Y también indica que tanto los presidentes, Putin como Macron, coincidieron con esto y manifestaron su intención de trabajar en esa dirección. Pero ya nadie cree que Moscú está interesado en preservar el Grupo de Minsk de la OSCE como instrumento de arreglo, ya que está desempeñando un papel de forma independiente en el sur del Cáucaso junto con Turquía.

Salvo a Armenia, a nadie le interesa la OSCE. Irán no quiere en la zona injerencia de Estados Unidos y Azerbaiyán no quieren tener nada que ver con Francia.
Pero eso no significan que no seguirán tratando de influir.
No cederán por completo una palanca de influencia tan importante sobre Moscú. Por otro lado, está claro que el sur del Cáucaso es un lugar de enfrentamiento entre dos potencias regionales: Rusia y Turquía.

El problema será Turquía. El «sultán» Erdogán no tolerará ser dejado de lado después de invertir tanto capital político en Azerbaiyán y menos ser una pieza en manos de alguien, ni siquiera de la nueva administración estadounidense.

Al final, ¿Qué pasará con Karabaj?

La segunda declaración trilateral armenio-ruso-azerbaiyana firmada el 11 de enero deja una serie de preguntas sin respuesta.
Primero, no dijeron nada sobre el punto 8 de la declaración firmada el 10 de noviembre, que se refiere a los presos, los desaparecidos y los cuerpos de las víctimas. De hecho, Azerbaiyán violó este punto al declarar terroristas a algunos de los cautivos armenios, al no publicar el número de sus cautivos y a obstruir la búsqueda de los cuerpos de las víctimas en áreas bajo su control.
Antes de la reunión del 11 de enero, tanto el Primer Ministro armenio como su portavoz hicieron declaraciones públicas, insistiendo en que el tema de los cautivos y las personas desaparecidas era una prioridad absoluta para Armenia. Sin embargo, después de unas tres horas de conversaciones trilaterales, el Primer Ministro de Armenia solo lamentó que no se hubiera resuelto el problema de los cautivos. También se quejó de la falta de avances en este tema durante una conversación privada bilateral con el presidente ruso Vladimir Putin, pero sin ningún logro tangible. Putin se mostró satisfecho solo con expresar la esperanza de que se llegaran a acuerdos sobre cuestiones humanitarias.
Por otra parte, no se trató el tema del estatus de Karabaj. Y aquí hay un tema que lo complica: la posición armenia.
Mientras Armenia sigue pidiendo que el grupo Minsk de la OSCE sea la instancia que determine su estatus (porque ya sabe que Rusia decidió saldar el tema a favor de Azerbaiyán), Ereván no reclama sus consecuencias.

Es decir, si Armenia considera Armenia que Azerbaiyán, en flagrante violación de sus compromisos en las negociaciones en el marco del Grupo de Minsk, atacó la República de Artsaj, ocupó alrededor del 75% del territorio de la República de Artsaj y, cometió numerosas violaciones del derecho internacional humanitario y crímenes de guerra, ¿porqué estableció un grupo de trabajo conjunto para normalizar las relaciones económicas con Azerbaiyán sin que ellos reconozcan antes esos crímenes?

Esa es una cuestión muy seria. Armenia debe urgente aclarar que el grupo de trabajo que se establecerá sobre cuestiones de comunicación no puede afectar en modo alguno el pedido armenio que Azerbaiyán debe iniciar el proceso de desocupación de los territorios ocupados o, por lo menos, de la mitad de la región de Nagorno Karabaj que invadió durante la guerra de los 44 días.

¿O cree Armenia que Azerbaiyán restauró el derecho internacional y la justicia histórica liberando los territorios ocupados ilegalmente por Armenia?

Escrito por Klaus Lange Hazarian

Director de SoyArmenio. Lic. en Comunicador social. Periodista y amante de la buena cocina ( y a veces de los peores libros)

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