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30 años de silencio y Karekin II en un mes pide dos veces que renuncie el gobierno

El Catholicos Karekin II volvió a profundizar la desunión entre armenios al defender su decisión de sumarse a la oposición

El Catholicos Karekin II, el jefe supremo de la Iglesia Apostólica Armenia, volvió a profundizar la desunión entre armenios al defender su decisión de sumarse a los llamamientos de la oposición que piden la renuncia del primer ministro Nikol Pashinyan y el traspaso a sus manos del poder.

Karekin II

En un discurso televisado a la nación transmitido el 8 de diciembre, Karekin dijo que Pashinyan carece de confianza popular después de la guerra «desastrosa» en Nagorno-Karabaj y debería dimitir para prevenir disturbios violentos y poner fin a la «profunda crisis política» en Armenia, pidiendo le entregue el poder a una oposición formada por partidos del viejo gobierno, asociándose así abiertamente con un segmento de la sociedad armenia contra el otro.

Las dos figuras número dos en la jerarquía eclesiástica también hicieron declaraciones similares, el Catholicos Aram I, con sede en el Líbano, y otros clérigos importantes de Armenia y muchas organizaciones partidarias de la diáspora.

La posición de Su Santidad sigue siendo controvertida y se está discutiendo ampliamente en Armenia y en la Diáspora. Muchos creen que los Catholicos, como cabeza de Iglesia de todos los armenios, debería mantenerse al margen de internas políticas y tratar de promover la unidad, ya que abre una ventana a que otros siembren divisiones en la sociedad.

Así sucedió con el Primado de la Diócesis de Shirak, que se negó a asistir al memorial en el aniversario del terremoto de 1988 porque el Primer Ministro Nikol Pashinyan estaba presente. Además, participó en los mítines de la oposición en Ereván, dando un discurso que rayaba el odio político.

Otros clérigos se comportaron de la misma manera, marchando altivamente en la primera fila de la marcha de la oposición hacia el cementerio de Yerablur, y un día después se ausentaron de la ceremonia oficial de duelo más grande del país por los soldados que murieron durante la guerra.

Tal vez el mas conocido sea el caso del sacerdote de la ciudad de Sisian, en el sureste del país, que a principio de mes despreció públicamente a Pashinyan y se negó a darle la mano cuando el primer ministro visitó su iglesia. A raíz de este comportamiento irrespetuoso, muchas personas de la zona se reunieron para exigir la destitución del sacerdote. El Vicario General de la Diócesis de Syunik se vio obligado a emitir una declaración oficial, atribuyendo el incidente a un malentendido.

Karekin insistió el domingo en que la iglesia no se entromete en política, que solo se expresa porque sus opiniones «son buenas para la patria». “Si las opiniones expresadas son piadosas, en apoyo de los intereses nacionales y por el bien de nuestra gente, entonces son buenas para la patria”, dijo, olvidando que durante 30 años tuvo un silencio cómplice con los gobiernos corruptos del pasado y que hoy se agrupan en la oposición.

Estos y otros eventos similares deberían ser una llamada de atención para la Iglesia armenia, ya que está aumentando el abismo y la desconfianza entre el pueblo y la institución. Varios analistas estiman que algún día los políticos resolverán sus desacuerdos y terminarán dándose la mano. Y cuando eso pase, la Iglesia Apostólica Armenia deberá hacer malabarismos para recomponer la imagen perdida de una iglesia para todos los armenios.

Escrito por Klaus Lange Hazarian

Director de SoyArmenio. Lic. en Comunicador social. Periodista y amante de la buena cocina ( y a veces de los peores libros)

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