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Como Biden puede ayudar a Armenia y Azerbaiyán a lograr la paz final

La revista Foreign Policy enuncia 4 pasos en que el presidente Biden puede ayudar a Armenia y Azerbaiyán a lograr la paz final.

Foto: Karen MINASYAN

Habrán cesado los bombardeos en la guerra entre Armenia y Azerbaiyán, pero el conflicto subyacente no terminó, asegura la revista Foreign Policy, y agrega que el presidente estadounidense Joe Biden puede ayudar a Armenia y Azerbaiyán a lograr una paz final.

Daniel Baer (@danbbaer), ​​embajador de Estados Unidos ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) entre 2013 a 2017, destacó en un artículo publicado en Foreign Policy, cuales serían los cuatro puntos claves para involucrarse seriamente en el sur del Cáucaso.

Según el observador, los Estados Unidos debe contribuir a mantener el alto el fuego; ayudar a los ciudadanos afectados por el conflicto; promover la formación de una amplia cooperación transfronteriza regional; y ratificar la declaración de alto el fuego firmada en noviembre de 2020 en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Daniel Baer cree que es posible que altos funcionarios de la administración Biden insistieron internamente en mirar hacia atrás en la situación en torno a las relaciones entre Armenia y Azerbaiyán; querían centrarse en otras áreas, sin intentar desempeñar un papel diplomático en el sur del Cáucaso.

Esto, por supuesto, estaría equivocado, estima. Cree que la nueva administración debería ver la región del Cáucaso Sur como una oportunidad para presentar el valor de la participación de Estados Unidos, demostrando así el compromiso del presidente Joe Biden con una política exterior centrada en valores universales y los derechos humanos. 

A continuación se muestran cuatro pasos, lo que, según la revista, la administración Biden promoverán la construcción paulatina de una paz duradera entre Armenia y Azerbaiyán. 

Primero Paso: contribuir a mantener el alto el fuego

Es necesario presionar a las partes para que implementen el alto el fuego firmado el 9 de noviembre de 2020, abordando los temas de los prisioneros, sean militares o civiles.

Esta declaración, que fue firmada por el presidente ruso Vladimir Putin además de los líderes de los países en guerra, no es perfecta, pero hasta ahora no existe una alternativa a corto plazo para mantener el alto el fuego.

Exige el intercambio de prisioneros de guerra en todos los bandos. Según fuentes fidedignas, todavía hay presos, su devolución debe ser una prioridad. Al mismo tiempo, Washington también debe apoyar al equipo de la OSCE en el alto el fuego, para que puedan informar sobre violaciones de los derechos humanos y presuntos crímenes de guerra.
La OSCE también puede asesorar sobre posibles enfoques para compensar a las personas desplazadas.

Segundo Paso: Ayudar a los ciudadanos afectados por el conflicto

Hay que apoyar el trabajo humanitario y las operaciones de reasentamiento. «Brindar apoyo práctico a los ciudadanos en el lugar no es tan atractivo como negociar un alto el fuego o acuerdos políticos, pero es la base de la paz», enfatiza Foreign Policy. Se observa que la reubicación de los territorios que pasaron al control de Azerbaiyán no será fácil. «el gobierno corrupto de Bakú no tiene experiencia en manejar los desafíos de la administración local», y los nuevos desalojos de armenios causaron preocupación sobre el destino de los monumentos religiosos y culturales armenios en los territorios bajo el control de Azerbaiyán, y en este asunto ni Rusia ni Turquía pueden tener parte, sino la comunidad internacional.

Según el autor, la comunidad internacional puede brindar tanto profesionalismo como credibilidad para abordar las preocupaciones de ambas partes. No se debe permitir que surjan nuevas quejas después del conflicto.

Estados Unidos debe trabajar con los europeos y otros para apoyar a las organizaciones no gubernamentales e internacionales que pueden tomar medidas para construir y fortalecer la confianza local en el país.

Tercero Paso: Promover la cooperación transfronteriza regional

Para Foreign Policy, bajo el impulso de la cooperación transfronterizas futura se debe asentar las bases de una nueva estrategia económica regional; ya que incluso el desarrollo de infraestructura podría atraer inversión internacional que fortalezcan ambas economías.

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, incluiría formal o informalmente a la región en la agenda de conversaciones de alto nivel en las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) de la próxima semana.

Al mismo tiempo, Washington debe trabajar con los tres gobiernos de la Unión Europea y el sur del Cáucaso para desarrollar ese marco para el desarrollo regional, en un rango C5 + 1.

Claramente los aportes financieros de la comunidad internacional deberán estar vinculados a los avances de las partes; si obstaculizan o no el desarrollo económico regional, como los cruces fronterizos y la infraestructura.
Además, cualquier ayuda financiera debe ir acompañada de medidas para combatir la corrupción endémica.

Cuarto paso: Ratificar la declaración de alto el fuego

La diplomacia necesita nueva vida. El Copresidente estadounidense del Grupo de Minsk debería recibir el rango de Embajador.

Advierte que Washington debería tener reuniones más periódicas de los Copresidentes con el equipo de la OSCE, para desarrollar estrategias que frene a los provocadores que rara vez aparecen en los medios de comunicación pero que obstaculizan el progreso diario.

Además, Washington debería iniciar negociaciones con Moscú sobre una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que ratifique el alto el fuego del 9 de noviembre, que será la base para un acuerdo de paz total.

Epílogo

Por último, Daniel Baer apela al nuevo gobierno a que no se centre solo en los pesos pesados, sobre todo en una época cada vez más condicionada por la geopolítica.

Y que preste atención a los países pequeños, para que no sean vistos a través del prisma de la competencia entre grandes potencias.

Nunca se tiene una imagen completa en geopolítica si la rivalidad de las grandes potencias es el modelo para entender la política internacional. Una política exterior centrada en los derechos humanos no puede entenderse únicamente con los principales actores de la geopolítica.

«Y cuando la carrera geopolítica no es solo una carrera de poder, sino también una de ideologías y visiones; incluso los lugares pequeños pueden ser grandes desafíos«; escribe el autor, señalando que, sin embargo, aunque muchos tilden de imposible la solución del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán.

Escrito por SoyArmenio

Mesa de noticias en español de la redacción de SoyArmenio.

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